Soy una persona que le gusta generar cambios e innovar, por eso les traigo una nueva categoría en este blog. Y como bien titula la entrada esta nueva categoría se llama “Han Dicho”.
¿De qué trata? Bueno, si no lo han deducido por el nombre les diré que, leyendo una y otra vez los numerosos libros que tengo de anécdotas históricas, así como los blogs en línea o cientos de historias que leo en otro tipo de libro, me he encontrado con numeras anécdotas que, dada su extensión quedan fuera de este blog por ser demasiado cortas. Estas anécdotas se caracterizan en su mayoría por tratarse de diálogos retóricos o divertidos entre uno o más personajes medianamente famosos. Y de allí el nombre de esta entrada y de la categoría: “Han Dicho”.
En esta categoría tratare de agrupar varios de estos diálogos en una misma entrada, en principio con el ideal de que sigan una temática más o menos similar, pero esto no llega a ser posible no se pondrá como un medio de exclusión.
En el caso de las dos historias de hoy, el elemento unificador se halla en la presencia de un tipo de estatuas que fue muy abundantes en las plazas medievales: Il Pasquino. Para aquellos que no lo sepan les diré que en estas estatuas, “con premeditación, alevosía y nocturnidad se colgaban papeles satíricos en contra del Estado y los político, aprovechando así los individuos el anonimato que esto les otorgaba; a la mañana siguiente todo el pueblo leía los mensajes y se regocijaba con ellos, todos menos aquellos contra quien iban dirigidas las diatribas”.
Por cierto, las comillas se deben a que la autoría de esta definición corre por parte de una amiga de este blog “profedegriego”, quien hizo este comentario en una antigua entrada del blog. De hecho, la primera anécdota también llego a mí por la profe, y en el mismo comentario
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De la codicia de Napoleón
Se cuenta que en la ciudad de Roma, en uno de los pasquines existentes en sus plazas, algún anónimo dejo un papel que rezaba de la siguiente manera:
– ¿Son todos los franceses unos ladrones?
– No todos no, pero Bona-parte.
Clarísima alusión a la codicia y la rapiña de Napoleón, quien gran cantidad de tesoros y obras de arte romanos se llevó a Francia.
Federico, el Grande, y la popularidad.
Viendo Federico, en cierta ocasión, a la multitud agrupada para leer un pasquín colocado en un sitio muy alto, mandó a que lo colocaran más abajo. Ante esto, sus subordinados le alegaron:
-Es que es un pasquín contra vuesta majestad.
-Ya lo sé – Respondió Federico – Pero si decís que yo he dado la orden de que lo colocaran en un sitio para que se pudiese leer más cómodamente, ello aumentara mi popularidad.
Fuente: Historias de la Historia, Cuarta Serie, de Carlos Fisas.
Y luego de un largo receso sin previo aviso vuelvo a poner un pie en este blog. Antes que nada debo justificar/explicar mi ausencia… y bueno, la cuestión es la misma que siempre: parciales y más parciales, jajjaa. Abril ha sido un mes complicado en el tema universitario y me tuve que mantener alejado de aquí, pero ya paso y volvemos a la carga.
En cuanto a la entrada de hoy, pues bueno, se englobara en la categoría “Entrada a Pedido” y contara por el mes de Abril, puesto que la debo. En ese sentido la categoría más elegida fue la de “Batallas y Guerras”, pero que esta entrada en particular tendrá también un poco del resto de las categorías elegidas, y me refiero a un poco de “Arte”, un personaje más o menos “Singular” y hablara de un “Origen etimológico”. En fin, hablare de la canción “Mambrú se fue a la guerra” y su nacimiento.
Supongo que todos conocen la canción y la han cantado alguna vez. Ya saben, esa que dice:
“Mambrú se fue a la guerra,
que dolor que dolor, que pena,
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá.”
Pero… ¿Quién era Mambrú? Y, ¿Existió realmente?. La respuesta es sí, Mambrú existió y su nombre era John Churchill, duque de Marlborough. De hecho, es algo que podrían haber supuesto a medias con solo conocer el nombre de la canción en francés, su idioma original: “Marlbrough s’en va-t-en guerre”. Hablemos un poco entonces de este tal John Churchill, duque de Marlborough. John nación en 1650 en Inglaterra y vivo hasta 1722. Durante su vida fue un reconocido hombre de armas y político inglés. Se distinguió principalmente como general en la Guerra de Sucesión Española. Y es precisamente allí donde serviría de inspiración para dar origen a esta conocida canción. Más precisamente en la batalla de Malplaquet.
La Batalla de Malplaquet, para aquellos que no lo saben, se libró el 11 de septiembre de 1709 en el marco de la Guerra de Sucesión Española, esta, a su vez, fue un conflicto internacional que duró desde 1701 hasta la firma del tratado de Utrecht en 1713 que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España, último representante de la Casa de Habsburgo, y que dejó como principal consecuencia la instauración de la Casa de Borbón en el trono de España.
Volviendo a la batalla en particular, en ella se enfrentaron por un lado las tropas aliadas, conformadas por Inglaterra, Holanda y Austria, contra las tropas francesas. Al mando de las aliadas iba John, acompañado por el príncipe Eugenio de Saboya. El resultado favoreció a los aliados, pero, debido a que sufrieron casi el doble de bajas que los franceses (o lo que es lo mismo, tuvieron una victoria pirrica), no pudieron perseguir a sus enemigos.
En este contexto y por un mal entendido surgió la canción que hoy tenemos de protagonista. Si, de un mal entendido. Verán, apurados como iban en su huida los franceses no pudieron prestar demasiada atención a los enemigos que dejaban atrás y creyeron que el duque de Marlborough muerto había muerto en la batalla y compusieron una canción para burlarse de este hecho. Aunque se cree que su obra fue solo la letra y la música de la canción tiene un origen árabe más antiguo.
La melodía tomaría forma y fama en la corte francesa en tiempo de Luis XIV, ya que una de las nodrizas del delfín solía cantarla en presencia del joven príncipe. La canción agradó a los reyes y pronto se difundió por Versalles y luego por todo el país. A tierras españolas seria llevada más tarde por Felipe V, rey de origen francés, pero a los españoles no podía pronunciar Marlborough y lo deformaron convirtiéndolo en Mambrú.
Ya presentadas las dos partes de la “Entrada a Pedido” del mes de marzo seguimos con la segunda parate de la entrada perteneciente a la categoria “Para Saber Historia“. Si quieren ver la parte uno solo deben hacer clic aqui.
Ahora si, ya conocido el objeto utilizado por los historiadores para hacer su trabajo tenemos que hablar del proceso. Nuestro proceso de trabajo se divide en varias etapas, la primera y fundamental elegir el tema de investigación. Parece algo simple, pero a veces puede ser más complicado de lo que parece, no basta simplemente con elegir una época, por ejemplo Edad Antigua, sino que necesitamos encontrar en dicha época una problemática a ser estudiada, por ejemplo como fueron los inicios de la cristiandad. Vale aclarar que generalmente el recorte hecho por los historiadores a la hora de analizar una problemática suele ser en cierta medida subjetivo ya que se encuentra relacionado con las problemáticas que el historiador vive en sus propios tiempos. En el caso utilizado como ejemplo, un debate actual sobre la importancia que ha ganado la institución eclesiástica o la numerosa cantidad de feligreses que adhieren a la fe católica, o los problemas que atraviesa la máxima institución de dicha fe, podrían ser los detonantes para que el historiador intente buscarles una respuesta a través de la observación del pasado.
Una vez elegida la temática, el historiador debe empaparse en la bibliografía escrita hasta el momento sobre el tema, es decir, que debe conocer el marco teórico en el que se encuentra el tema de su investigación. La cuestión bibliográfica no es simple, puesto que en muchos casos han sido tantos los anteriores historiadores que han escrito sobre la temática que deseamos abarcar, que nos resulta difícil poder examinarla por completo, así como valorar su interés; también suele ocurrir, tanto si es una temática muy estudiada como si ha sido poco estudiada tener acceso a libros o artículos publicados en otros países, o publicados hace tiempo.
Leer la bibliografía realizada hasta el momento de nuestra investigación es muy importante, ya que nos permite conocer en qué punto se encuentra la cuestión que deseamos abordar y como han decido abordarla los diferentes investigadores hasta el momento.
Ya leído medianamente el marco teórico en el que se encuentra nuestra investigación hasta el momento es hora de dirigirse a consultar las fuentes. ¿Dónde se encuentran las fuentes? Pues dependiendo del tipo de fuente pueden hallarse en varios lugares, pero principalmente un historiador puede encontrar las fuentes que necesita en un archivo o una biblioteca. Esta también es una fase difícil, puesto que no siempre podremos encontrar las fuentes que necesitamos para nuestra investigación o, en otros casos, nuestro acceso a ella se encuentra restringido por diferentes normativas (por ejemplo, los archivos de algunas familias nobles o de conventos o monasterios, por ser de titularidad privada están cerrados al público).
Una vez que contamos con las fuentes en nuestro poder sigue un análisis exhaustivo de lo que dicen, un trabajo para nada fácil, puesto que lo escrito en ella no siempre tiene un único significado o, en muchos casos, este puede no ser verdadero. Es así que el trabajo del historiador es analizar las implicancias de la fuente, su contexto y el significado real de lo escrito en ellas. Pero este es otro tema que también analizaremos a futuro en este blog.
Acabado este análisis el historiador se dedicara a poner por escrito los resultados de su estudio para poder compartirlo con el resto de la comunidad científica y, en muchos casos, los aficionados de la temática.
Este es en si el trabajo del historiador. Si quedan dudas (mas allá de las que retomaremos en ocasiones futuras) solo deben dejarme como siempre su comentario y tratare de resolverlo.
Fuentes que me ayudaron en la redaccion de este articulo:
Wikipedia, Articulo sobre Fuentes de la Historia
Seguimos con John Wilkins y su busqueda de crear un idioma universal.
Su intención era clara, formar un idioma general que organizara y abarcara todos los pensamientos humanos. De esta manera propuso un sistema de lengua artificial, que a su vez se encontraba formado por dos sub-lenguas, la primera de ella un sistema escrito de diferentes ideogramas a modo de signos taquigráficos, cuya reproducción es imposible; la segunda un sistema fonético, destinado, ahora sí, a ser pronunciado por los lectores.
A diferencia de otros intentos fallidos de crear una lengua artificial, el idioma de Wilkins nace como una clasificación puramente ontológica de todo lo existente, se trató así de una taxonomía directa de todo aquello que nos rodea. Con la intención de cumplir su objetivo, John dividió al mundo en unas 40 categorías o géneros, a esta categorías las subdividió a su vez en diferencias, y estas se dividían en especies, y a partir de estas divisiones fue que intento levantar su lenguaje.
Wilkins asignaría a cada género un monosílabo de dos letras, a cada diferencia una consonante, y cada especie una vocal. Por ejemplo, en el idioma inventado por Wilkins el monosílabo “de” fue asignado al género elementos; al primero de los elementos, el fuego, lo llamo “deb”, y a la porción de dicho elemento, una llama, le dio el vocablo “deba”.
Las palabras del idioma analítico de John Wilkins no son torpes símbolos arbitrarios. La funcionalidad del sistema era absoluta, después de todo le daba un carácter explicativo y demostrativo general a cada palabra, la misma morfología de la palabra nos otorga su definición. Sin embargo, al igual que el resto de las ideolenguas jamás tuvo una completa aceptación y fue rápidamente descartada la posibilidad de su uso general. Los motivos son varios, entre ellos pueden nombrase las diferentes e infinitas objeciones posibles que pueden hacérsele a cada una de las categorías armadas por Wilkins, así como la existencia de varias palabras que, por diferentes razones, quedaban fuera de las 40 categorías, tal es así como la belleza, palabra cuasi imposible de expresar en la lengua inventada por John. Finalmente queda también el punto de la imposibilidad de inventariar todo lo existente en el universo y la arbitrariedad que rodea a la clasificación de este inventario general.
Muchos autores han escrito sobre estas ideas de Wilkins, principalmente el afamado escritor argentino Jorge Luis Borges, quien rescatase del olvido a John y lo pusiese en boca de autores como Humberto Eco y Michael Foucault. Pero estas son cuestiones de índole filosófica escapan a la tarea de este blog, por lo que le dejare este trabajo a otros y me despediré hasta la próxima entrada.
Fuentes: Wikipedia: Articulos John Wilkins – Lengua Construida – Lengua Filosófica
Ensayo de Jorge Luis Borges: El Idioma Analítico de John Wilkins
Programa de Radio Argentino “La Venganza Sera Terrible” (programa aquí)
Es turno de la “Entrada a Pedido” del mes, y nuevamente toca hablar de un “Personaje Singular”, y el protagonista de la historia de hoy podemos decir que fue bastante singular. Su nombre era John Wilkins y, entre otras cosas, destaco por ser uno de los primeros individuos en intentar crear una lengua sintética.
¿Qué es una lengua sintética? Pues ese es el nombre que recibe una lengua construida, también llamada idioma artificial o ideolengua. Existen a través de la historia diferentes tipos de ideolenguas, cuyos objetivos y formas son complemente distintos. Pero mi punto no es extenderme sobre ellos, si no sobre un tipo especial, el intento de crear un lenguaje universal. Este fue uno de los objetivos de John Wilkins y hoy les explicare en que consistió este experimento.
Comencemos primero por comentar un poco quien fue este tal Wilkins. John fue un religioso y naturalista inglés que vivió desde 1614 a 1672. Entre sus logros podemos nombrar el decanato de Ripon, la capellanía de Carlos Luis, el obispado de Chester y la dirección de uno de los colegios de Oxford. También destaco por ser el primer secretario de la prestigiosa “Royal Society”, así como ser cuñado de Oliver Cromwell, líder de la revolución inglesa. Sus trabajos son ampliamente prolíferos, Wilkins se interesó por la teología, por la criptografía, la masonería y la música.
Entre sus proyectos (algunos cumplidos, otros meramente utópicos) se destacan la fabricación de colmenas trasparentes, con la idea de estudiar más fácilmente su comportamiento; la reedición textos esenciales de la alquimia, justo al resto de los integrantes del “Colegio Invisible” un grupo de investigadores que crearía durante su estadía Oxford; podemos también nombrar su búsqueda de un planeta invisible y su intento construir astronaves, puesto que siempre fantaseo con la idea la posibilidad de un viaje a la Luna, así como el deseo de construir un lenguaje mundial artificial, la lengua filosófica. Este último proyecto, que iniciaría en 1664, sería máximo deseo, y a él le dedicaría cuatro años de su vida y tres libros:
- “Mercury, or the secret and swift messenger, publicado en 1641”. (Primer libro inglés sobre criptografía)
- “An essay toward real character, and a philosophical language”, publicado en 1668
- “An alphabetical dictionary”, publicado en 1688
Pero hasta aquí por ahora, pronto la segunda parte
Bueno, regresa a este blog una de las categorías que más comentarios ha recibido a pesar de sus pocas entradas, estoy hablando de la categoría “Para Saber Historia”. El regreso de esta categoría, y el tema elegido para su vuelta están relacionados con mi vuelta a clases y uno de los primeros textos que debido de leer en este regreso. El texto mencionado pertenece a Javier Andreu Pintado, y nos habla sobre “La Epigrafía como ciencia de la Antigüedad”.
El leerlo me trajo a la mente una de las más frecuentes preguntas que me suelen hacer cada vez que digo que estudio historia o que seré historiador: ¿Cuál es el trabajo de un historiador?. Una pregunta amplia y cuya respuesta es tal vez algo compleja, pero siempre me las arreglo más o menos para poder responder. Pero mis conocidos no son los únicos que desconocen sobre esta cuestión, por tanto hoy tratare un poco de extenderme sobre esta pregunta para darle la mejor respuesta que me sea posible.
Primero debemos plantear una pregunta esencial, a la cual hemos intentado dar respuestas en las entradas anteriores ¿Cuál es el trabajo de un historiador?. Pues, como hemos comentado en las entradas anteriores, el historiador se ocupa de estudiar el pasado con diversos objetivos, entre ellos comprender mejor el presente (si tienen alguna duda a este respecto solo deben visitar las entradas anteriores de esta categoría aquí). Una vez determinado este vamos a la siguiente pregunta ¿Cómo es que hace esto?. Aquí es donde la cuestión se complica un poco tal vez, pero vamos por pasos, entender cómo trabaja un historiador debemos determinar que objeto utiliza para hacer su trabajo y las etapas en la este se divide.
Hablemos entonces de su objeto de estudio, es decir, las fuentes. No, no, no se trata de esos monumentos que podemos encontrar en plazas o casas que tiran agua; las fuentes históricas comprenden todos los documentos, testimonios u objetos que nos transmiten una información significativa referente a los hechos que han tenido lugar, especialmente en el pasado. Ejemplos de estas son los documentos escritos en cualquier tipo de base (trazos en piedra, madera, ladrillo, metales, telas y manuscritos), los restos humanos, las tradiciones orales (las leyendas, relatos, cuentos, mitos, fábulas, cantos que han pasado a través de innumerables generaciones), y los restos materiales (tumbas, monumentos, palacios, instrumentos de trabajo y todo aquello que el hombre ha construido). Existen diversos tipos de fuentes, y se las clasifica de diversas maneras, pero ese es un asunto más amplio por lo que seguramente le daremos más espacio en alguna otra entrada futura.
Sigue ahora analizar las etapas del trabajo de un historiador, pero ya me he extendido demasiado por el momento, por lo que dejaremos este tema para una segunda entrada. Sin embargo quiero aclarar que tendrán que esperar un poco para reencontrarse con la segunda parte, puesto que en medio tendremos las entradas correspondientes a nuestra categoría “Entradas a Pedido”, cuya temática ha sido decida nuevamente por “Personajes Singulares”.
La información sobre “Fuentes Historicas” fue obtenida tanto de la Wikipedia como del sitio “Bachiller Sabuco“
Seguimos con la historia del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La semana pasada mencionábamos a la Cotton Textil Factory y los incidentes vividos allí durante marzo de 1857. Hoy hablaremos sobre la masacre ocurrida en 1908, probablemente también en la fábrica Cotton.
Nos volvemos a centrar en Nueva York y también en el mes de marzo. Aquí si tenemos fecha, aunque no sea exacta, estamos hablando de los hechos sucedidos entre el 1ro y el 8 de marzo de 1908. Nuevamente las mujeres salieron a la calle en busca de igualdad de derechos, pero esa no era su única petición. Entre los reclamos podíamos encontrar la exigencia de aumentos salariales, de mejoras en las instalaciones internas de las diferentes fábricas textiles en las que se trabajaba y la solicitud de impedir el trabajo infantil en la misma fábrica en que ellas laboraban. 40.000 trabajadoras se lanzaron a la calle en esta oportunidad declarándose en huelga.
Nuevamente los empresarios temieron numerosas pérdidas encerraron a sus trabajadoras en las fábricas. Los enfrentamientos no se hicieron esperar, las trabajadoras entraron en choque frontal con la policía y los propietarios de la fábrica, pero fueron duramente reprimidas y no pudieron evitar su encierro. Los disturbios se acrecentaron y algunas bombas incendiarias cayeron dentro del edificio produciendo un nuevo incendio incontrolable. En esta ocasión fueron 129 mujeres las quemadas y otras 200 aproximadamente las heridas, en otras de las “Cotton Factory”.
Pronto se realizaron campañas en búsqueda de una condena sistemática contra estos hechos sangrientos y salvajes. La lucha llego a buen puerto rápidamente, ya el 28 de febrero de 1909 se celebraría por primera vez en los Estados Unidos el Día de las Mujeres Socialistas tras una declaración del mismo partido Socialista de los Estados Unidos; faltaba mucho, pero fue el primer paso.
El agosto del año siguiente se reunió la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en la ciudad de Copenhague. En ella se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres, derecho ya reclamado en la primera de estas conferencias en 1907. Luego de esto se propuso a votación la propuesta de Clara Zetkin, la cual consistía en proclamar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La propuesta fue aprobada unánimemente por las más de 100 mujeres allí presentes.
Pero esta historia no termina aquí, puesto que si bien las mujeres asistentes a la II Conferencia Internacional habían decidido 8 como el Día de la Mujer Trabajadora, esto no lo hacía oficial. De hecho, la primer celebración de aquel realizada en 1911 no fue un 8 de marzo, sino el 19 de aquel mes, y tampoco sería mundial, sino que solo sería conmemorado en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.
Tendrían aún mucho por recorrer estas mujeres para poder volver oficial la conmemoración de su día, de hecho deberían esperar hasta 1975 para que la ONU declarase de manera oficial el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Pero esa es otra historia.
Fuentes y más Info:
Wikipedia, archivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora
Regresamos con esta categoría que ya se ha ganado un lugar bastante recurrente en el blog. En el día de hoy viene con dedicatoria especial, ya que ayer se conmemoro un nuevo Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y sobre ese tema es la fotografía de hoy:
Comienzos del XX, un grupo de mujeres detiene su labor cotidiana en el taller para posar frente a una cámara por algunos minutos. Probablemente fueran duramente reprendidas por sus patrones por alejarse su lugar en las máquinas de coser para inmortalizar este momento. Sucede que por aquella época las condiciones laborales de las obreras del sector textil eran lamentables. No existían aun las regulaciones debidas y se pasaban numerosas penurias. Salarios de hambre, jornadas agotadoras, prohibición de asociarse, nula protección por enfermedad o maternidad, eran tan solo algunas de las miserias a las que se enfrentaban las diferentes trabajadoras femeninas. Todo comenzaría a cambiar desde los comienzos de este nuevo siglo, pero la lucha seria ardua y sangrienta, que llevaría a la declaración del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras en 1910 en Copenhague.
¿Pero que llevo a que se eligiera esta fecha? Pues, realmente no se sabe bien. Si queda claro que, tal y como sucedió con el Día Internacional de los Trabajadores que se impuso en memoria de los Mártires de Chicago, se trata de un origen dramático y sangriento en Estados Unidos, específicamente en Nueva York y en Chicago, pero lo que no queda aún claro es la fecha y el incidente. De esta manera podría haber ocurrido en los años 1857, 1886 o 1908.
Así, una de las versiones nos cuenta que en marzo de 1857 centenares de obreras que se encontraban trabajando en la Cotton Textil Factory de Nueva York se levantaron en reclamo de un mejor trato por parte de los dueños, una reducción de su jornada de trabajo (que era de 16 hs diarias), un aumento salarial y mejorías en el ambiente laboral. Las trabajadoras se declararon en huelga y salieron a las calles para hacer conocer sus reclamos. La situación se acrecentó cuando la policía ingreso en la acción y obligo a las trabajadoras a volver a ingresar en la fábrica.
Forzadas a regresar al interior de Cotton Textil Factory, las trabajadoras se negaron a utilizar sus máquinas textiles hasta que no se resolvieran sus demandas. Los propietarios de la fábrica decidieron, entonces, encerrarlas colocando candados en los portones de entrada y salida. Varios incidentes confusos y desconocidos con exactitud se desarrollaron en el interior de la fábrica, y pronto estalló un incendio.
Los resultados serían horribles. Se habla de 146 mujeres muertas, y otros centenares heridas con graves quemaduras. Se trata del primero de los incidentes que colaboraran con la designación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Pero hasta aquí por ahora, pronto el resto de la historia.
Bueno, varios días después y con el mes ya terminado seguimos con la segunda parte de la segunda entrega de las “Entradas a Pedido”, recuerden que la encuesta que podrán encontrar en la barra lateral derecha ya fue reiniciada para que elijan la o las entrada/s de este mes. La vez pasada quedamos con Bartolomeu a punto de crear su “instrumento para andar por el aire”. Continuemos desde ahí.
Si bien numerosas y diversas fuentes coinciden en que sus ascensiones de modelos aerostáticos databan del año 1706, será recién en 1709 cuando experimente por completo los pormenores y los puntos esenciales de la técnica de volar. Fue justamente el 19 de abril de aquel año cuando el rey portugués Juan V respondió afirmativamente a la petición de Bartolomeu de privilegio de patente sobre la invención de “su instrumento de andar por el aire” capaz de hacer 200 leguas por día, sus ventajas sobre la guerra, el comercio y las comunicaciones, dejando imprecisos e incompletos la apariencia, el material de construcción y modo de funcionamiento; y su solicitud de una demostración pública.
Inmediatamente conseguido el permiso, Bartolomeu se puso a trabajar incansablemente. Comenzó experimentando con pequeños globos de papel, que pronto fueron aumentando su tamaño y perfección, cambiando incluso el papel, por una tela muy fina hacia el final de la fase experimental. Finalmente el 8 de agosto de 1709 Bartolomeu presentaría su máquina para andar por el aire en una plaza portuguesa abarrotada y llena de grandes figuras, tales como el mismísimo monarca, diplomáticos, religiosos e importantes dignatarios portugueses.

Una maqueta a escala 1:10 de la Passarola, perteneciente al Museo Aeronáutico y del Espacio de Chile.
La Passarola, nombre que recibió aerostato ascendió majestuosamente, alcanzando varios metros por encima del suelo del recinto de la Casa de Indias de Lisboa y perdiéndose en la distancia para no volver a ser vista nunca más. Desde aquél día sería conocido como el “Padre Volador”. Pero no lo esperaría la gloria y la fama. Bartolomeu tuvo la desgracia de ser ridiculizado en público.
El mismo Cardenal de Lisboa, Michelangelo Conti, quien llegaría a convertirse en el papa Inocencio XIII en el año 1721, reprendería a Bartolomeu por sus experimentos y lo amonestó por los riesgos de incendio que podía producir dicho. Es importante destacar también que el futuro papa Inocencio XIII no tenía en muy buena estima a los Jesuitas, colectividad a la que pertenecía Gusmâo. En cuanto al resto del público asocio a la nave voladora como una obra del diablo y declaro a Bartolomeu como uno de sus socios, situación que pronto le traería problemas con la Santa Inquisición.
Fue bajo esta situcion que comenzó aquel viaje que lo llevaría a recorrer varios lugares de Europa entre 1713 y 1716. Luego de esta estancia en diversos puntos del viejo continente se dirigió nuevamente a Portugal, donde fue difamado, perseguido y obligado a huir a España en 1724. Poco tiempo después, ya enfermo y afectado de fiebres ingresó en el hospital de la Misericordia de Toledo, donde falleció por la noche del 18 de noviembre de 1724 a los casi 39 años de edad.
Poco a quedado hoy en día sobre el trabajo de Bartolomeu, aun así tenemos constancia de que utilizaba para calentar el aire de sus globos un sistema muy similar al de los quemadores utilizados actualmente y que disponía de diversos modelos de globos perfeccionados para diferentes usos, desde el militar hasta el transporte de pasajeros.
La mítica ascensión de la Casa de las Indias fue muy sonada y quedó inscrita para siempre en diferentes libros y revistas de la época, quedando grabada para la posteridad. Incluso el célebre autor José Saramago escribiría sobre esta hazaña en su libro titulado “Memorial del Convento”, una lectura altamente recomendada.
Fuentes: Wikipedia: Archivo Bartolomeu Lourenço de Gusmão, Passarola
Bueno, es tiempo de la segunda “Entrada a Pedido” (por cierto, la encuesta ya se ha reiniciado para el mes de marzo), y el segundo lugar lo ha ganado la categoría “Personajes Singulares”. Es por eso que hoy le traigo a este curioso padre que fue uno de los pioneros en la aerostación.
Les estoy hablando de Bartolomeu Lourenço de Gusmâo, y no, no es el monje volador del que hablamos en este blog hace ya un buen tiempo, y poco tiene que ver con él. Este es un caso nuevo y tiene que ver con la invención del globo aerostático, de hecho se trata del primer inventor de una máquina voladora aerostática.
Si, ya sé, ya sé, los conocedores del tema dirán que primero estuvieron los hermanos Montgolfier, pero no, el buen padre Bartolomeu Lourenço les gano de mano por algunos años, unos 74 años para ser exactos, aunque su trabajo no fue tan detallado y efectivo como el de los Montgolfier. Pero dejemos estos asuntos de lado y centrémonos en la biografía de este padre.
Bartolomeu nació en el año 1685 en la ciudad de Sao Paulo, Brasil, por aquel entonces perteneciente como colonia al imperio Portugués. Era el cuarto de los doce hijos (seis varones y seis mujeres) de Francisco Lourenço y Maria Álvares. Uno de sus hermanos, Alexandre de Gusmão, alcanzaría también notoriedad como diplomático en el reinado del rey Juan V. Desde pequeño, Bartolomeu se destacaría en los estudio, y siendo adolecente sería enviado a Portugal para que continuase sus estudios en la universidad de Coimbra, donde no tardaría en conseguir diversos cargos y donde se convirtió en sacerdote Jesuita.
Entre 1713 y 1716 recorrería toda Europa, donde su curiosidad y ansia de conocimiento se dejarían ver a fondo. En esos tres años recorrió cada uno de los países del viejo continente empapándose de todo el conocimiento que pudo alcanzar y mejorando técnicas e inventos allá por donde pasaba. Tal es así que se atribuyen a su persona un sistema para cocinar gracias a la radiación solar y un juego de lentes particulares, entre otros.
Pero siempre su gran pasión fue el vuelo. El despegar del suelo y surcar los cielos. Su gran pasión y también parte de su desgracia.
Fue en 1709 cuando estaría cerca de alcanzarlo. Todo comenzó una cuando Bartolomeu observase como una pompa de jabón ascendía rápidamente al pasar sobre el aire calentado por una vela. Y en aquel momento tuvo una epifania, en su mente surgió la idea de agrandar la escala y el objetivo, de crear una maquina voladora, o un instrumento para andar por el aire, como lo bautizaría. Él mismo lo describiría de la siguiente manera:
“He inventado una máquina por medio de la cual se puede caminar por el aire con mucha más rapidez que por tierra o por mar, pudiendo recorrer hasta doscientas leguas al día, y enviar despachos a los ejércitos y a los países lejanos. Con ella se podrán sacar de las plazas sitiadas a cuantas personas se juzgue conveniente sin que pueda estorbarlo el enemigo, y por medio de ella se podrán explorar también las regiones próximas a los polos”
Pero hasta aquí por ahora, pronto la segunda entrega.
















