Pocas personas han sido, tal vez, tan influyentes en el ámbito de la filosofía del siglo XX como Bertrand Arthur William Russell. Nacido un 18 de mayo de 1872, vivo casi 100 años, durante ellos se destacó en ámbitos como la filosofía, la matemática y la lógica. Así mismo ostento el título de 3er Conde de Russell, recibió la Orden de Mérito del Reino Unido y el Premio Nobel de Literatura, al tiempo que destaco como Miembro de la Royal Society.

Bertrand Russell

Bertrand Russell

Sin dudas influenció notablemente en cada uno de los ámbitos en los que incurrió, siendo el principal de ellos la filosofía, donde es considerado junto con Gottlob Frege como uno de los fundadores de la Filosofía analítica. En todos sus años escribió sobre los más variados temas, desde fundamentos de la matemática, como la teoría de la relatividad del matrimonio, los derechos de las mujeres, el pacifismo, el control de natalidad, la inmoralidad de las armas nucleares, sobre la deficiencia en los argumentos y razones esgrimidos sobre la existencia de Dios, y muchos otros. Así mismo, en todos ellos hacia una gran gala de un magnifico estilo literario lleno de ironías, sarcasmos y metáforas.

¿Y porque les cuento esto? Porque la anécdota de hoy está protagonizada por Bertrand y sus clases de filosofía. En cierta ocasión se encontraba frente a su clase especulando sobre enunciados condicionales, afirmando que de un enunciado falso podía deducirse cualquier cosa y sostener su veracidad, a pesar de su la obviedad de su falsedad.

Ante esta afirmación, uno de sus alumnos en el auditorio le interrumpió, tal vez con cierta ironía, tal vez por verdadero desconocimiento, con la siguiente pregunta:

¿Quiere usted decir que si 2 + 2 = 5 entonces usted es el Papa?

Ante esta interpelación Russell respondió de manera afirmativa, y acto seguido, procedió a demostrar su punto.

Si suponemos que 2 + 2 = 5, entonces estará de acuerdo que si restamos 2 de cada lado obtenemos 2 = 3.- Comenzó Russell. – Invirtiendo la igualdad y restando 1 de cada lado, da 2 = 1. Como el Papa y yo somos dos personas y 2 = 1 entonces el Papa y yo somos uno, luego yo soy el Papa

Wikipedia: Artículo de Bertrand Russell

Sitio Ya está el listo que todo lo sabe

 

A pedido especial de uno de los fieles seguidores del Facebook de esta página, me he puesto en la tarea de armar algo sobre las cartas que intercambiaron Einstein y Freud entre julio y septiembre de 1932. Estas cartas se ven enmarcadas por un encargo propuesto por Liga de las Naciones y de su Instituto Internacional de Cooperación Intelectual.

Einstein en su oficina en la Universidad de Berlín.

Einstein en su oficina en la Universidad de Berlín.

Concluida en 1919 la 1ra Guerra Mundial y en el marco de los tratados de paz subsiguientes, se formó la Liga o Sociedad de las Naciones, la primera organización internacional destinada a solucionar los problemas internacionales con el fin de mantener la paz. Esta asociación no tendría un poder real, puesto que en ella se ausentaban varios de los países más destacados del contexto por aquel entonces. Tal es el caso de E.E.U.U. cuyo presidente, Warren G. Harding, se negó a participar, a pesar de que Thomas Woodrow Wilson, el presidente anterior, había sido su promotor. Tampoco estuvieron representados Alemania y la U.R.S.S. a quienes se les veto el ingreso hasta 1926 y 1934 respectivamente.

No duraría mucho más, tras los abandonos de Alemania y Japón en 1933 y el de Italia en 1936, junto con la expulsión de la U.R.S.S y el comienzo de la 2da Guerra Mundial su fracaso quedaría estampado y su destino sellado.

Sin embargo no todo sería no todo sería en vano. Si bien la organización principal no fue funcional, algunos de sus departamentos tuvieron importantes acciones en el intento de establecer la paz internacional. Un ejemplo de ello fue la propuesta de la Comisión Permanente para la Literatura y las Artes, la cual encargo al Instituto Internacional de Cooperación Intelectual que organizara un intercambio entre diversos intelectuales sobre temas escogidos personalmente con interés en el mantenimiento de la paz y la vida intelectual. El primero en responder al encargo fue Albert Einstein, quien eligió como interlocutor a Sigmund Freud, y como tema el “Por qué de la guerra”.

Sigmund Freud por Max Halberstadt, 1921

Sigmund Freud por Max Halberstadt, 1921

Freud y Einstein nunca habían intimado entre sí, aunque si se habían encontrado personalmente en una oportunidad cuando a comienzo de 1927 coincidieron en la casa del hijo menor de Freud en Berlín. La elección de Sigmund por Albert está fundada en la razón de que Freud, al ser una personada dedicada al estudio del espíritu humano sería capaz de intercambiar ideas intrínsecas al pensamiento humano en particular, discurriendo así sobre la guerra, y la posibilidad de pensar en la forma de lograr que el ser humano evite el advenimiento de la guerra y sus efectos.

En Junio de 1932 el secretario del Instituto recibirá la petición de Einstein de que su interlocutor fue Freud, he inmediatamente le escribirá a este para invitarlo al debate y coordinar su participación. Ante la pronta aceptación de Freud la labor se pondría en marcha. La carta de Einstein llegaría a manos del psicólogo a comienzos de agosto, y un mes más tarde tendría lista la respuesta. En marzo del año siguiente, el Instituto publicó esta correspondencia en París, en alemán, francés e inglés simultáneamente. No obstante, su circulación fue prohibida en Alemania.

 Como ambas cartas son muy largas y de postearlas completas se extendería demasiado el promedio de tamaño de las entradas que acostumbro subir en este blog, les hare un pequeño resumen de lo manifestado en ambas cartas, más un link en el cual podrán encontrarlas completas para leerla si es que gustan, cosa que realmente recomiendo.

En comienzo, la propuesta de Albert es clara:

¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?

Y expone que la única solución que ve para tal caso es la creación, con el consenso internacional, de un cuerpo legislativo y judicial para dirimir cualquier conflicto que surgiere entre las naciones. Pero destaca una problemática, y es la necesidad de presión extrajudicial que se encargue de hacer cumplir los veredictos de este tribunal, lo que nos retornaría probablemente al primer punto, o implicaría al menos la renuncia incondicional, en una cierta medida, de todas las naciones a su libertad de acción, vale decir, a su soberanía

En conjunto con esto, analiza los fracasos de todo esfuerzo realizado por aquel entonces para alcanzar dicha meta, lo que lo lleva a deducir la existencia de fuertes factores psicológicos que paralizan tales esfuerzos. Finalizando así con su preocupación básica, encontrar una solución a los enfrentamientos humanos en general que tanta aversión le provocan. Se pregunta por tanto si:

¿Es posible controlar la evolución mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad?

Por su parte, la respuesta de Sigmund se propone analizar desde los inicios las relaciones humanas, y ver así como se reproduce la relación “Derecho-Fuerza”, para llegar al punto de coincidir con Einstein en que la única solución para impedir con seguridad las guerras será si los hombres se ponen de acuerdo en establecer un poder central, al cual se le conferiría la solución de todos los conflictos de intereses. Lo cual, desde su punto de vista involucra dos condiciones: la de que sea creada semejante instancia superior, y la de que se le confiera un poderío suficiente. Cualquiera de las dos, por sí sola, no bastaría.

En tanto, al alcanzar este punto, se explayara sobre las motivaciones humanas que llevan a estas formas de actuar. Explicando que cuando los hombres son incitados a la guerra habrá en ellos gran número de motivos -nobles o bajos, de aquellos que se suele ocultar y de aquellos que no hay reparo en expresar– que responderán afirmativamente, en ellos se centra su satisfacción.

Finalmente, cierra su análisis con un examen del porque ellos (Freud y Einstein) son más propensos al pacifismo, al igual que otros intelectuales. Explicando que se trata de un desplazamiento de los fines instintivos y una creciente limitación de estas tendencias, producto del proceso civilizatorio, explicando, que “Sensaciones que eran placenteras para nuestros antepasados son indiferentes o aun desagradables para nosotros; el hecho de que nuestras exigencias ideales éticas y estéticas se hayan modificado tiene un fundamento orgánico. Entre los caracteres psicológicos de la cultura, dos parecen ser los más importantes: el fortalecimiento del intelecto, que comienza a dominar la vida instintiva, y la interiorización de las tendencias agresivas, con todas sus consecuencias ventajosas y peligrosas”. Finalizado así con la esperanza de que estos la actitud cultural y el fundado temor a las consecuencias de la guerra futura pongan fin a los conflictos bélicos en el curso de un plazo limitado. Con el ideal de que

“Todo lo que impulse la evolución cultural obra contra la guerra”.

Acá el Link de una página donde pueden encontrar ambas cartas completas cuya lectura recomiendo ampliamente.

Fuente: El blog de Margarita Álvarez

Una nueva entrada de esta nueva categoría inaugurada hace no mucho tiempo. En este caso el tema de hoy, como bien está determinado por el título, es los reyes y el trato de la muerte. En este caso les traigo 3 cortas y divertidas anécdotas que emparentan a algunos reyes con la muerte, ya sea siendo ellos sus víctimas o algún individuo cercanos a ellos.

 Caída Honesta.

Felipe II por Sofonisba Anguissola, 1565

Felipe II por Sofonisba Anguissola, 1565

La primera de ellas procede del libro “Historias de la Historia (Segunda serie)” del conocido escritor español Carlos Fisas, y su protagonista es Felipe II, aunque no es la víctima en este asunto.

Nos cuenta así que, en cierta ocasión, Felipe II recibía en su despacho a un cortesano azorado y pálido. Al preguntarle sobre lo que lo acongojaba, el cortesano le dio la noticia de que una gran y reconocida señora acababa de morir a resueltas de una caída de caballo

-¿Cayo honesta?- Pregunto fríamente el rey

-Honestísima, señor.

-Pues demos gracias a Dios.

 ¡Menudo armario!

Isabel I, obra de Iván Argunov.

Isabel I, obra de Iván Argunov.

La segunda más cortita y largamente conocida, pero que no podía quedar afuera. Tiene como protagonista a Isabel I de Rusia y su armario. Lo cierto, y tal vez ampliamente conocido, es que, a su muerte en 1762 fueron hallados en su guardarropas unos 15.000 vestidos!!! Incluso algunos de los cuales Su Majestad no uso nunca en público. La reina acostumbraba cambiarse dos o tres veces por baile y no usaba dos veces el mismo modelo. De hecho, impondría esta moda a toda su corte, se cuenta que para asegurarse de que ninguno de sus cortesanos llevase un conjunto de ropa más de una vez en cualquier baile o evento formal, la emperatriz hacía que sus guardias mancharan cada vestido con una tinta especial.

El enemigo de Jorge IV

Jorge IV - Retrato de Sir Thomas Lawrence, 1816

Jorge IV – Retrato de Sir Thomas Lawrence, 1816

Conocida por todos es la ardua rivalidad que entablaron el monarca ingles Jorge IV y el Napoleón Bonaparte. Jorge seria el gran rival que le plantara cara al Gran Corso en su ascenso europeo, e incluso quien terminara venciéndolo en Waterloo (aunque vale aclarar que siempre de manera indirecta).

Sin embargo, con el tiempo, los enemigos pueden convertirse en seres queridos, después de todo son quienes acaban por definirnos, y en ocasiones los peores enemigos pueden estar más cerca de lo que parecen. O al menos eso pensaría Jorge IV.

Después de todo, a la muerte de Napoleón un mensajero se presentó ante Jorge llevando una carta con la noticia. El mensaje escrito resulto ser el siguiente:

“Su Majestad, su peor enemigo ha fallecido”

Jorge IV, sorprendido y preocupad se levantó rápidamente de su asiento y dijo:

“¿Qué le ha pasado a mi esposa?”.

Fuentes:

Historia 1: “Historias de la Historia (Segunda serie)” de Carlos Fisas

Historia 2: Blog Curiosidatos Interesantes

Historia 2: Blog Curistoria

 

Esta semana he estado con parciales, por lo que no he podido preparar nada nuevo. Sin embargo quería publicar algo antes de que termine el mes. En mi afán por encontrar que publicar recordé una divertida anécdota de Albert Einstein, pensando que tal vez no estuviese en el blog me dispuse a buscarla. Para mi desazón resulto que si la había publicado, en un conjunto de entradas que tenían como eje temático al gran físico. En fin, ya es tarde y no se me ocurre que publicar, y esta anécdota me parece muy graciosa y divertida, por lo que he decidido refritarla por sí sola, en lugar de exponerla en conjunto con otras anécdotas. Espero que la disfruten.

Albert Einstein en 1921

Albert Einstein en 1921

En los años ‘20, Einstein empezaba a hacerse conocido por su Teoría de la Relatividad, por lo que era solicitado con frecuencia por varias universidades para que diera una conferencia sobre dicho tema. Hecho conocido por todos es que al físico alemán no le gustaba conducir, sin embargo el coche le resultaba muy cómodo para sus desplazamientos, por lo que contrató los servicios de un chófer.

En cierta ocasión, luego de varios viajes y de que ambos agarraran confianza entre sí, Einstein le comento a su chófer lo mucho que lo aburría repetir una y otra vez el mismo discurso. El chófer, que seguramente también se sentiría aburrido de escuchar siempre lo mismo, le sugirió: “Si quiere -le dijo el chofer- lo puedo sustituir por una noche. He oído su conferencia tantas veces que la puedo recitar palabra por palabra.”. A Einstein le gustó la idea, por lo que frenaron a una buena distancia antes de llegar al lugar al que se dirigían e intercambiaron ropas y lugares.

Einstein en Nueva York, 1921, su primera visita a los Estados Unidos

Einstein en Nueva York, 1921, su primera visita a los Estados Unidos

Ninguno de los académicos presentes en la conferencia conocía a Einstein, por lo que la farsa era perfecta. Al llegar, tal y como estaba habían acordado, el chófer se presentó como Einstein y dio la confería con lujo de detalles, tal como la había oído tantas veces con anterioridad.

Todo el plan parecía desarrollarse con total perfección, pero al final de la conferencia, un profesor presente entre la audiencia hizo al chófer (que se estaba haciendo pasar por uno de los más grandes científicos de la historia) una pregunta. Obviamente, el chófer no tenía ni idea de la respuesta (y probablemente tampoco supiera muy bien que le habían preguntado), pero tuvo una chispa de inspiración y contesto:

“La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que mi chófer, que se encuentra al final de la sala, se la responda”

Fuente: Blog Pisito en Madrid

 

Cuando un objeto se vuelve común en la vida cotidiana de las personas, esta no siempre recuerdan que antes tuvo otra forma, que todo tiene un principio, un punto 0 en el que inicio. El caso de la Foto con Historia de hoy viene justamente a colación de eso, y nos presenta los inicios de un objeto que podría decirse fácilmente reconocible, puesto que es un símbolo internacional que rápidamente podemos remitir y asociar un sitio en particular. Estoy hablando de la Estatua de la Libertad.

Si bien no es un objeto que veamos diariamente o (en muchos casos) no forme parte de nuestras vidas, es un objeto que fácilmente podemos distinguir, tal como sucede con la Torre Eiffel de Paris o las Pirámides y la Esfinge de Egipto. Y la entrada de hoy viene a mostrarnos ese inicio al que me refería al comienzo, cuando la estatua no era más que un simple busto, de varios metros, obviamente, jejeje:

Busto de la Estatua de la Libertad en la Exposición Universal de Paris de 1878

Busto de la Estatua de la Libertad en la Exposición Universal de Paris de 1878

Esto ocurría en la Exposición Universal de Paris de 1878, y si, es la parte superior original de la estatua cuando aun permanecía incompleta.

Como tal vez no muchos sepan, la Estatua de la Libertad fue construida por los franceses como un regalo para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y como un signo de amistad entre las dos naciones. Inaugurada el 28 de octubre de 1886 en presencia del presidente estadounidense de la época, Grover Cleveland, la estatua es obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi y la estructura interna fue diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel (si, el mismo que construyo la Torre que lleva su apellido y que se encuentra emplazada en Paris). La estatua no fue el único obsequio, también se compondría el himno “La Liberte Eclairant le Monde”.

Ahora, la pregunta de qué hacia la cabeza de la Estatua de la Libertad en la Exposición Universal de Paris de 1878 tiene una simple respuesta: Recaudar fondos. Una estatua de magnitudes colosales como esta sin dudas no sale unos cuantos centavos, de hecho, la suma estipulada en un comienzo para la construcción había sido de 100.000 dólares de finales del siglo XIX, pero acabaría por costar unos 250.000 dólares, es decir un 150% más del total estipulado en un comienzo. Es por esto que, en el afán de conseguir el dinero necesario para la construcción se recurrieron a varias formas de recaudar dinero, tales como la venta de pequeñas estatuillas firmadas por el propio Frédéric Bartholdi, así como varios planos, he incluso una lotería que resultaría todo un éxito.

En fin, todo tiene un comienzo, y este fue el de la Estatua de la Libertad, hoy en día ubicada la isla Ellis, desde 1965, donde se convirtió en un símbolo de esperanza al ser la primera visión que tenían los inmigrantes europeos al llegar a Estados Unidos tras su travesía por el océano Atlántico.

En este sitio pueden encontrar imágenes del proceso de ardua construcción de la estatua.

Fuente: Wikipedia: Articulo Estatua de la Libertad

Sitio Anfrix

 

Estatua de Mozart en Viena, Austria.

Estatua de Mozart en Viena, Austria.

Las primeras semanas del mes suelen ser algo duras, por lo que pido disculpas de no haber podido actualizar antes aquí en el blog. Dejando esto de lado vamos con la primera entrada de este mes, luego de que el mes lleve ya dos semanas.

El protagonista de esta historia es uno de los músicos más famosos y aclamados de todas la historia, una verdadera muestra de talento, estoy hablando del austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. La historia de hoy tiene lugar en 1791, no mucho tiempo antes de su muerte.

Corría aquel que sería el último año de Mozart con vida. El músico austriaco no estaba pasando por un buen momento económico, así como tampoco de salud, cuando se le presento una interesante oportunidad. Schikaneder, conocido actor, escritor, y empresario teatral entre otras actividades y amigo personal de Wolfgang, le propone al músico la posibilidad de colaborar en una ópera conjuntos. Ninguno de los dos estaba en un buen momento y aquella era una buena oportunidad, por lo que Mozart aceptó la idea.

Retrato de Emanuel Schikaneder.

Retrato de Emanuel Schikaneder.

Poco después de comenzar con la composición, se enteraron de que el teatro rival iba a estrenar una opera con igual asunto, por lo que decidieron modificarla por completa, dotándola, además, de una significación simbólica supuestamente de acuerdo con ciertas prácticas masónicas, logia a la que según algunos autores pertenecían. La obra tomo el nombre de “La Flauta Mágica” y el elemento mítico y maravillo adquirió en ella un gran relieve. Si bien la obra, que sería la última de las creaciones de Mozart en representarse mientras él estaba con vida, en su estreno no tuvo suficiente éxito, hoy es una de las más representadas en todo el mundo.

Lo cierto es que los genios nunca se están quietos. Y Mozart no era la excepción, al mismo tiempo que trabajaba en “La Flauta Mágica” de hecho se encontraba trabajando en otras dos obras más. Tal es así que cierto día se presentó Schikaneder, para saber cómo iba su obra y lo encontró trabajando en su “Requiem”, cuando faltaban dos días para el estreno de “La Flauta Mágica” y esta obra aún permanecía inconclusa!!

Al verlo con otra obra, Schikaneder se desesperó, y pregunto por la obra que debían estrenar en dos escasos días. A lo que Mozart le señalo un grupo de papeles amontonados en un rincón de la mesa y le dijo –“Aquí”.

Ni que decir que la obra se estrenó en la fecha prevista. Mozart moriría dos meses después dejando incompleto su “Réquiem”.

Fuentes: Wikipedia: Articulo “La Flauta Mágica”.

Revista “Historia y Vida”

Fotografia de Julio Verne

Fotografia de Julio Verne

Conocido por todos es el buen gusto de los franceses por la comida. Sin duda, la francesa es una de las culturas que hace más gala del buen comer. Y esto no excluye a los franceses famosos o destacados. Tal es el caso de dos escritores muy reconocidos que fueron a coincidir en cierto edificio de la Francia de mediados del siglo XIX.

Nuestro protagonista principal es el señor Julio Verne, de quien ya hemos hablado en este blog, pero para recordar un poco fue uno de los escritores de ciencia ficción más importantes, llegando a adelantarse a la creación de números objetos inventados posteriormente a lo escrito en sus obras. Y esta historia tiene lugar en 1848.

Fotografia de Alexandre Dumas

Fotografia de Alexandre Dumas

Se encontraba por aquel entonces el joven Verne intentando descender por las escaleras de un edificio en su Francia natal cuando tropezó con un caballero de amplias proporciones. Al verse imposibilitado de continuar su descenso espetó:

- Por sus dimensiones se ve que ha cenado usted muy bien.

Ofendido por los dichos de Julio, el desconocido respondió:

- Nada menos que una tortilla de tocino a la nantesiana.

Instantemente, al oír aquello, Julio reconoció rápidamente la mención a un plato típico de su ciudad natal (Nantes). Ante la alabanza a sus orígenes tomo pronto un tono cordial con el desconocido y argumento:

- Amigo, las tortillas a la nantesiana de Paris no valen nada. Les falta azafrán…

A lo que su interlocutor manifestó:

- Parece un entendido ¿Sabe usted cocinar?

-Por supuesto!! Soy de Nantes

Le manifestó Verne.

-Pues me lo va a tener que demostrar.- Exigió el hombre.- Lo espero el viernes en mi casa.

Verne acepto gustoso. Pero lo que no sabía aun es que había hecho arreglos para cocinarle a otro de los más renombrados escritores franceses, quien ya se había hecho de renombre para aquellos años, sobre todo con dos de sus obras publicada tan solo cuatro años antes “Los Tres Mosqueteros” y “El Conde de Montecristo”… Así es, aquel desconocido con el que Julio Verne se topó en aquellas escaleras no era más ni menos que el grandioso Alexandre Dumas.

Fuente: Revista Historia y Vida (Septiembre de 2009)

La Piedad de Miguel Angel

La Piedad de Miguel Angel

Hoy les traigo una historia de arte al blog, en una anécdota que tiene como protagonista a uno de los más grandes artistas del renacimiento italiano y a una de sus obras más reconocidas; estoy hablando de Miguel Ángel y su Piedad.

La Piedad, también conocida como Pietà (su nombre en italiano) es una de las obras más grandiosas y conocidas del genio Miguel Ángel. Fue una de sus primeras obras en alcanzar renombre y la esculpió cuando contaba tan solo con 24 años. La perfección de la escultura es realmente notoria, tanto que grandes artistas han alabado el trabajo del joven Miguel Ángel, tal y como lo hizo Vasari, que dice de ella:

«Es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatiguen, ni en fortaleza, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol».

Miguel Ángel trabajaría en aquella obra casi un año completo, desde agosto de 1498 y el de 1499 como respuesta a un encargo hecho por el cardenal francés Jean Bilhères de Lagraulas o de Villiers, benedictino embajador del monarca francés ante la Santa Sede. El contrato entre ambos fue firmado el 26 de agosto de 1498 y en él se estipulaba un pago para Miguel Ángel de 450 ducados de oro siempre y cuando la obra estuviese terminada antes de que se cumpliera un año del contrato. Y así cumplió el artista italiano, encargándose por completo de todo lo relacionado con aquella obra.

Retrato de Miguel Ángel

Retrato de Miguel Ángel

Él mismo se encargó de escoger personalmente el bloque de mármol más apropiado, pues para Miguel Ángel en el interior del bloque de piedra siempre se encuentra contenida toda su Naturaleza; es entonces trabajo del artista, quien tiene la capacidad de ver con los ojos del intelecto las formas encerradas en la piedra, en este caso el dolor de una madre que tiene sobre sus rodillas a un hijo asesinado, quitar toda la materia pétrea sobrante del bloque hasta conseguir la forma correcta, lo demás es cuestión de técnica y paciencia hasta descubrir las formas concretas.

Tal y como rezaba el contrato cumplió con el plazo del año, terminando la obra dos días antes de que este se cumpliera. Sin embargo, su cliente, el cardenal Jean Bilhères jamás podría disfrutar de la obra, puesto que la muerte lo había alcanzado no muchos días antes de que Miguel Ángel concluyera el trabajo. De esta manera se decidió que su primer emplazamiento fuese sobre la propia tumba del prelado en la Capilla de Santa Petronila del Vaticano. Hasta que en 1749 La Piedad seria trasladada a su ubicación actual en la Basílica de San Pedro, la primera capilla a la derecha.

Acercamiento La Piedad de Miguel Angel

Acercamiento La Piedad de Miguel Angel

Pero dejando de lado su historia particular y su perfección existe otro hecho que hace de esta, una obra peculiar: De todas las obras realizadas por el gran genio de Miguel Ángel esta, La Piedad, es la única que fue firmada por él. Muchas son las historias del porqué de este peculiar hecho, sin embargo la aquella cuya veracidad es la más probable es la que nos cuenta Vasari quien nos dice que, una vez que la obra fue terminada y colocada en su sitio, el joven escultor deseosos de saber cuál era la opinión de aquellos que la contemplaban solía pasearse por el lugar escuchando a aquellos que la merodeaban.

La magnificencia de la escultura hacia dudar a muchos de los visitantes de que fuese Miguel Ángel, que por aquel entonces no era todavía el genio universalmente conocido que llegaría a ser, quien la había esculpido. Sin embargo el detonante que provoco su enfado fue una charla que escucho, en la que uno de los individuos le comentaba a su compañero:

“Sin duda esta magnífica obra no tiene más autor que el milanés Gobbo”.

Tal fue el enfado de Miguel Ángel, que por la noche se coló en el templo provisto de un martillo y un buril y a la luz de las velas esculpió en la cinta que cruza el pecho de la Virgen:

«Michael A[n]gelus Bonarotus Florent[inus] Facieba[t]» («Miguel Ángel Buonarroti, florentino, lo hizo»)

Para que no quepan dudas de su total autoría.

Fuentes: Wikipedia: Archivo La Piedad

Blog Línea Serpentinata

Sitio QuHist

Fotografia de Winston S Churchill

Fotografia de Winston S Churchill

Este blog renace y que mejor para su regreso a la actividad que iniciar con uno de mis personajes favoritos en uno de sus momentos más significativos y haciendo aquello que lo destaca. Estoy hablando de Winston Churchill, un político y estadista británico Primer Ministro del Reino Unido en dos períodos (1940-45 y 1951-55). Notable estadista y orador, historiador, escritor y artista. Hasta la fecha es el único Primer Ministro Británico que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, y fue nombrado ciudadano honorario de los Estados Unidos de América. El momento, plena Segunda Guerra Mundial, momento en que ganaría fama por su liderazgo del Reino Unido, llevándolo a ser considerado como uno de los grandes líderes de tiempos de guerra. Haciendo aquello que lo destaca, una réplica, que más sino.

Fotografia de Charles de Gaulle

Fotografia de Charles de Gaulle

Pero Churchill no fue el único líder importante en la guerra, ni siquiera teniendo solo en cuenta su propio bando. También destacaba por aquel entonces el líder de la Francia rebelde, un conocido general llamado Charles De Gaulle. Las relaciones entre ambos nunca fueron nada buenas, desde la autoproclamación de De Gaulle como “la voz de Francia”, el general pretendió ser tratado como uno de los grandes estadista aliados al nivel de Churchill, Roosevelt y Stalin, a pesar de que no tenía mucho que aportar al esfuerzo de guerra común y ni siquiera estaba claro su liderazgo sobre la Francia Libre. Esta actitud provocaba irritación en el Primer Ministro Britanico, quien lo veía simplemente como un refugiado al que caritativamente habían acogido en Inglaterra. En este contexto, los choques entre ambos eran continuos.

Sin embargo, pesara cuanto le pesara a Churchill, De Gaulle tenia voz en los mandos aliados, mucho menor que la correspondiente a los líderes ingleses, estadounidenses y soviéticos, pero voz al fin. De hecho, cada tanto, el francés era quien llevaba la voz cantante en las reuniones, tal y como sucedió en esta ocasión.

Así, como sucedió numerosas veces a lo largo de la guerra, ambos mandatarios se encontraban reunidos junto al resto de los aliados planeando los siguientes movimientos en a seguir la guerra. Mientras el general francés exponía la necesidad de realizar una operación militar de gran magnitud, mientras el mandatario ingles se preocupaba por los costos de tal operación y no paraba de poner objeciones, expresando que desde un punto de vista financiero era una misión imposible.

Las interrupciones del inglés acabaron por hartar de De Gaulle, que enfadado le espetó:

“Ustedes los Ingleses, solamente pelean por dinero. Deberían aprender de nosotros los Franceses, que luchamos por el honor y la dignidad”

Churchill, tan rápido y hábil con la palabra como siempre, le respondió muy  tranquilamente:

“Bueno, cada cual pelea por lo que le hace falta”.

Fuente: Historias Segunda Guerra Mundial
Fotografia de Winston Churchill y Charles De Gaulle

Fotografia de Winston Churchill y Charles De Gaulle durante la guerra

Vaya, vaya, vaya… Pero si resulta que no he estado por aquí en un buen tiempo. Primero que nada, disculparme por esta ausencia tan prolongada. Segundo, no pretendo justificarme, pero si explicarme. Verán, como todos saben me encuentro cursando mi tercer año de la carrera de Historia en la Universidad de Buenos Aires en Argentina; y en el periodo en que mi ausencia comenzó (haya por el mes de mayo) me encontraba en una cruda época de parciales. El estudio me agobiaba demasiado y decidí que no había tiempo para el blog.

Esa etapa paso, pero las obligaciones personales no fueron en baja, sino todo lo contrario. Al final toda las tardes/noches llegaba agotado y decía “mañana sin falta escribo algo”. Y así, el “mañana sin falta escribo algo” se convirtió en tres meses y medios de ausencia en este blog.

Pero es hora de retomar el rumbo y volver a escribir y llenar este sitio de buenas historias, así que hago oficial mi regreso por este medio y los invito a leernos nuevamente a partir de este lunes, cuando regresan las publicaciones de historia a este blog.

Mis más sinceras disculpas y cariños. Un saludo

Uriel

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