El Desafío: “Ven a buscarlas”
Terminaba agosto y hacía mucho calor, igual que todos los veranos en Grecia, pero hay se acababan las semejanzas, los siguientes cinco días marcarían tanto la historia de los griegos como la de los persas. Los dos ejércitos ya habían tomado posiciones: Los numerosos persas habían acampado en una larga franja a la orilla del mar. Por su parte, los 7 mil griegos se habían instalado alrededor de la puerta central de las Termópilas.
Heródoto de Halicarnaso cuenta que cuando Leónidas fue advertido del número de las fuerzas persas se le dijo que «sus flechas cubrían el sol» y «volvían noche el día». Los espartanos en general consideraba al arco como poco honorable por evadir el combate cuerpo a cuerpo, por lo al escuchar lo que le decían a Leónidas sobre las flechas del ejército de enemigo uno de ellos, llamado Dienekes, respondió «Mucho mejor; lucharemos a la sombra», demostrando la valentía de los soldados espartanos.
Se dice también que Jerjes, al toparse con el pequeño ejército griego y a pesar de la advertencia de Demarato sobre su braveza y valentía, considero que estos se marcharían al ver la magnitud de su ejército. Sin embargo esto no ocurrió, pasaron cuatro días y el ejército griego seguía allí como el primer día. Impaciente por tanta espera, Jerjes decidió enviar un mensajero exigiéndoles a los griegos que entregaran sus armas inmediatamente si no querían ser aniquilados. Como ya dije, Leónidas sabía perfectamente cuántos hombres tenían el persa, pero eso no le asustaba en lo más mínimo y lo demostró dejándolo muy en claro en su respuesta, esta fue muy simple de interpretar: «Ven a buscarlas». ¿Y que creen que hizo Jerjes cuando se le informo de la respuesta de Leónidas? Pues obviamente mandó a buscarlas. Seguramente pensó que las tendría bastante rápido en su posesión, ya que los que fueron por ellas eran casi 300 mil hombres, y los que las defendían eran tan solo 7 mil. Pero no tuvo que esperar tres largos días y un traidor para poder tenerlas.
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