Archivo del 11 mayo, 2010
Sé que habitualmente la entrada de “Fotos con Historia” va los lunes, pero ayer estuve algo ocupado estudiando para un examen, por eso la coloco hoy.
Para hablar de la foto con historia de hoy es necesario volver en el tiempo a 1862, para ser más precisos a Septiembre de aquel año. El lugar de la foto será un país del norte, y el suceso fue muy importante en historia de este país que lentamente comenzaba a formarse. Aquí les va la foto, en la cual seguramente podrán reconocer a al menos uno de los protagonistas:
Ya ha pasado casi un siglo y medio desde que se libro la batalla de Antietam, y sin embargo sigue siendo la batalla más sangrienta de un solo día de la historia estadounidense: Se saldó con casi 23.000 bajas (la mayoría heridos). El combate fue llevado a cabo cerca de Sharpsburg, al norte del país, y enfrentó a los partidarios de la Unión, dirigidos por George McClellan, con los secesionistas sureños, liderados por Robert E. Lee. Aunque las tropas unionistas superaban a las secesionistas por un margen de 2 a 1, el resultado final de la batalla fue bastante incierto: McClellan se vio incapaz de lograr una victoria aplastante y sería considerado como el vencedor de la contienda únicamente gracias a que Lee se retiró del campo.
La imagen de esta semana (que nuevamente tome presta de la revista Historia y Vida) inmortaliza una reunión al más alto nivel celebrada en el mismísimo campo de batalla, poco después de terminada la contienda. La figura de la izquierda es inconfundible, no es otro que el líder unionista y primer presidente republicano del país: Abraham Lincoln (1809 – 1865).
La situación anterior a la batalla había sido delicada, Lincoln esperaba una ocasión oportuna para proclamar la liberación de los esclavos. La victoria en Antietam le proporciona dicha ocasión; no había podido hacerlo con anterioridad debido a que el ejército unionista había recibido tantas humillaciones que había quien pudiera interpretar la emancipación de la población negra como un acto de puro interés: Para incorporar a los nuevos hombre libres a las filas (cuyo grado de veracidad no pondré en discusión por el momento).
Parte de la responsabilidad de estos desastres militares recaía en el comandante en jefe McClellan (el hombre situado a la derecha de la imagen). Este hombre, como militar era un gran organizador. Un hombre metódico, planifica hasta el último detalle de sus campañas. Pero, al igual que todos, tenía su talón de Aquiles, uno nada desdeñable: Su falta de resolución. McClellan tendía a sobreestimar las fuerzas sudistas y subvalorar las propias. Por ello perdió repetidas oportunidades de aplastar a su enemigo, para desesperación de Lincoln. Finalmente, éste decidió destituirlo.





