Archivo del 17 mayo, 2010

La historia que les traigo hoy es un tanto curiosa y va dedica nuevamente a Esther, a la que le encantan las historias de inventos.

Vitrina conmemorativa del primer intento de vuelo de Eilmer de Malmesbury en el siglo XI.

Vitrina conmemorativa del primer intento de vuelo de Eilmer de Malmesbury en el siglo XI.

Hoy les hablare de Eilmer de Malmesbury, también conocido como Elmer. Este personaje fue un monje Benedictino del siglo XI, de la Abadía de Malmesbury, donde estudió matemáticas y astrología. Todo lo que se sabe de él es gracias a William de Malmesbury, que habló sobre él en su libro De GestisRegumAnglorum (que traducido significa Escrituras de los Reyes Ingleses) en 1125. Aunque un dato sobresale en la historia de su vida y es por éste por el que será más conocido: Su intento de volar usando unas alas mecánicas en su juventud, debido al cual se ganó el apodo de el monje volador.

Si bien en el imaginario colectivo siempre aparece la imagen borrosa del hombre pájaro probando su ridículo invento y encontrando la muerte rápidamente, existieron casos de hombres pájaros exitosos en el pasado, y uno de esos fue el de este monje; aunque no terminaría del bien. Ya verán porque.

William menciona en su libro que, durante su juventud, Eilmer había leído y creído como cierta la leyenda de Ícaro y Dédalo. Debido a eso, pensó que fabricándose unas alas sobre una estructura de madera, que se pudieran colocar sobre sus brazos, él podría volar. Tras finalizar y construir su diseño se subiría a la torre más alta de la abadía, sujetando con soga sus pies y manos a su “máquina voladora” y tras esperar al primer viento fuerte a favor se arrojaría al vacío.

Lo relevante del caso y que, a fin de cuentas, lo diferencia de los muchos otros “hombres pájaro” a lo largo de la historia, es que el diseño de Eilmer era tan bueno que lograría planear por bastante más de un furlong (que son 201 metros) según varios recuentos locales. Sólo cayendo no por un defecto de su aparato sino porque durante el vuelo se asustaría perdiendo el control.

Su aventura, obviamente, no le salió barata:Eilmer se rompió sus dos piernas y debió de ser puesto bajo la atención médica de los otros monjes durante varias semanas, siendo al mismo tiempo y casi a diario fuertemente reprendido por el abad. Tras recuperarse el intrépido monje quedó lisiado, debiendo utilizar un bastón por el resto de su vida (que sería muy larga, de hecho hay registros que datan del avistaje en Inglaterra del cometa Haley en 1066 que mencionan al “viejo monje Eilmer de Malmesbury”).

Pero lejos de lo que parece aquí no termina la historia, el monje continuó perfeccionado su diseño original, sugiriendo, correctamente, que debía de agregarle una cola para mayor estabilidad y un sistema de ganchos para soltar las piernas rápidamente y así aterrizar fácilmente, e incluso estuvo dispuesto a hacer un nuevo intento, pero el Abad de la Abadía de Malmesbury le disuadió para que dejara de arriesgar su vida con sus experimentos.

Hoy se recuerda al monje y su hazaña con un bello vitral en la abadía de Malmesbury

Fuente: Wikipedia Articulo de Eilmer de Malmesbury
Blog http://www.Anfrix.com
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