Hace ya unos días comenzábamos con las excentricidades de los reyes y hablábamos de Gustavo II de Suecia. Hoy, para seguir en el tema, seguiremos con otro rey sueco: Gustavo III. No, no se confundan no es descendiente (al menos no cercano) de Gustavo II Adolfo, a pesar de tener el nombre que sigue en la lista.
Ahora, hablando de Gustavo III terminó con la hegemonía de los partidos y con la llamada Edad de la Libertad en Suecia. A través de un golpe de Estado en 1772, llevó a cabo una reforma constitucional que lo encumbró en el poder absoluto. Intentó, sin éxito, una campaña de conquista que llevara al país a recuperar una posición importante a nivel internacional. Asimismo impulsó el florecimiento de la cultura nacional sueca, en el que participó activamente gracias a su amor al arte y a su amplia cultura. Es más, Gustavo III era además escritor, tanto de poesías como de ópera (varias a su predecesores como “Gustavo Vasa”, dedica al rey homónimo y una al otro Gustavo); incluso Gustavo III es uno de los reyes suecos sobre los que más se ha escrito. Varios libros, películas y documentales de televisión se cuentan entre las obras que dan cuenta de su vida y obra. Las circunstancias de su asesinato fueron la base para el libreto operístico Gustave III de Eugène Scribe, musicalizado en 1833 por Daniel Auber, y por Giuseppe Verdi en su obra “Un baile de máscaras” en 1859.
Moriría en 1792 asesinado mientras se encontraba en el teatro de la opera de su capital. Pero no hablaremos de su muerte, sino de una curiosa obsesión que tuvo en vida, y que seguramente conocerán: Su odio al café.
Como todos seguramente sabrán, el café no es una bebida del todo buena, sin embargo no es un veneno ni mucho menos. Sin embargo no era así para Gustavo III. Nuestro rey sueco estaba convencido de que el café era un veneno. Pero no solo estaba convencido, sino que quería demostrar que esta bebida era, más que una bebida, un brebaje insano y que su consumo era poco recomendable. Así, y creyendo que su razón, diseñó un experimento con el objeto de demostrar su teoría como manda la ciencia, con pruebas reales.
De esta manera, escogió a dos presos y determinó que uno tomaría té todas las mañanas y el otro tomaría café. Pero como no era suficiente ordeno que el experimento fue seguido por dos médicos: Uno seguiría la evolución del preso que debía tomar café y el otro al reo que tomaría el té. Y, como Gustavo era el rey, nadie se pudo negar a cumplir con su parte (menos los reos). Por si fuera poco, antes de lograr sacar alguna conclusión alguna, Gustavo III prohibió el café en todo su rey durante el tiempo que duro su reinado.
En un experimento “sólido” desde cualquier punto de vista, la muerte del preso bebedor de café sería la rúbrica perfecta a su teoría. Pero, como ya habrán de suponer, el experimento fue todo un fracaso: los primeros en morir fueron los médicos, después el condenado a beber té y luego… ¡El propio Rey!. En su lecho de muerte Gustavo mando a llamar al reo condenado de por vida a beber café y le dio la libertad. Como es obvio, finalmente, muchos años después, el bebedor de café también murió. Lastima que Gustavo III no pudo verlo morir.
Pero … ahora que lo pienso detenidamente, después de todo el bebedor de café termino muriendo. No será que … ¿El café es malo? :S.
Continuara…
Fuentes: La Venganza Será Terrible (Programa del día 23 – 12- 2009). Aquí una página donde conseguir los programas
Wikipedia: Artículo de Gustavo III
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Excentricidades de Algunos Reyes (II): Gustavo III y el Café…
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[...] café fue mal visto muchas veces a lo largo de la historia. Ya les he hablado, por ejemplo, Gustavo III y obsesión con esta bebida, a la cual consideraba un brebaje insano. En defensa de Gustavo III, podemos decir que es fácil olvidar que el café es una potente droga, [...]