Aquí he vuelto con lsa entradas del calendario y la datacion, me ha tomado un pequeño trabajo armarlas y por eso la demora, pero ya estan aquí.
El Calendario Lunar-Solar del que hablábamos en la entrada pasada, llego a generalizarse en la Antigüedad porque lograba predecir las estaciones al mismo tiempo que respetaba la santidad de la Luna. Este tipo de calendario aun es usado por los judíos, motivo por el cual su calendario se va atrasando y adelantando levemente a los movimientos del Sol. Por esa razón las diversas festividades judías, como la Pascua hebrea y el Día Del Perdón, se celebran en días distintos del calendario civil; sin embargo, en realidad se celebran todos los años en las mismas fechas del calendario judío.
Los primero cristianos siguieron utilizando dicho calendario al menos por tres siglos, durante los cuales establecieron la fiestas de Pascua. Pero con el paso del tiempo y a medida que los romanos se convertían (y en amplias cantidades) al cristianismo, la costumbres del calendario lunar-solar se fueron perdiendo en la mente de la gente y todos (como de pasar actualmente también) se sentían intrigados por las variaciones irregulares de la fecha de la Pascua. Los cristianos decidieron hacer algo al respecto, y, durante el Concilio de Nicea del año 352 resolvieron que se celebraría el domingo siguiente a la primera Luna Llena después de del equinoccio vernal y se estableció para esa fecha el 21 de marzo. Pero la Luna llena a la que se referían no es la real, sino una ficticia denominada “Luna Llena Pascual”, cuya fecha requiere un cálculo nada fácil, donde intervienen los numero áureos y letras dominicales, tema que no voy analizar aquí, ni ahora. El caso es que como consecuencia la fecha de las Pascuas varía año a año y pueden caer tan temprano como el 22 de marzo o tan tarde como el 25 de abril. Además hay muchas otras cuestiones detrás, casi todas que tienen que ver con la forma de sacar dicho calculo, pero, como dije, no hablare aquí de ellas.
Nuestro propio calendario fue heredado de los egipcios, para quienes las estaciones no tenían importancia. El único suceso sobresaliente era la crecida del rio Nilo, la cual tenía lugar una vez cada 365 días, en promedio. Por este motivo, desde tiempos muy remotos, con más precisión desde el año 2781 a.C., los egipcios dejaron de regirse por la Luna y adoptaron un “calendario solar” adaptado para que el año tuviera una duración constante de 365 días.
No obstante, el calendario solar siguió rigiéndose por la tradición de los doce meses. Además, así como el año tenía una duración constante, los doce meses tenían la misma duración, igual a 30 días. Esto significa que la Luna podía caer en cualquier día del mes, pero a los egipcios le importaba poco y nada. Por supuesto que 12 meses de 30 días cada uno totalizan solamente 360 días, y por ello al final de cada ciclo de 12 meses se agregaban 5 días adicionales que se consideraban de fiesta.
Pero, como viene sucediendo hasta aquí, el año solar no tiene exactamente 365 días. Si bien hay varias clases de años solares que difieren levemente en su duración, el año solar que no interesa calcular es el llamado “año tropical” que tiene una duración cerca de 365 ¼ días.
Esto quiere decir que con cada año que pasaba, el calendario de los egipcios, con sus 365 días, se iba atrasando ¼ de día respecto del sol. Así, a medida que pasaran el tiempo, la crecida del Nilo tendría lugar en una fecha del año cada vez más avanzada, hasta que, finalmente, esa fecha habría recorrido todo el año. Puesto más claramente, en 1460 años tropicales habría 1461 años egipcios. Este periodo se denominaba “ciclo Sótico”, nombre proveniente de Sotis, a su vez nombre egipcio de la estrella Sirio. Esta estrella comenzaba el ciclo de 1461 años egipcios saliendo al mismo tiempo que el Sol, y a lo largo de este ciclo la estrella comenzaba a atrasarse, al igual que el calendario, hasta el final del ciclo, en el cual volvía a salir junto al sol. Es decir, cada 1461 Sotis (o Sirio) salía al mismo tiempo que el Sol, y el resto de los años se atrasa en su recorrido.
Los griegos supieron de ese cuarto de día adicional allá por el año 380 a.C. cuando lo descubrió Eudoxio de Cnido. En el 239 a.C. Ptolomeo Euregetes, rey macedonio de Egipto, intentó ajustar el calendario de modo de que tuviera en cuenta ese cuarto de día, pero lo egipcios ultraconservadores no aceptaron una innovación tan radical.







Hola Uriel! Vaya trabajito con esto del calendario, me parece super complicado, me estás ahorrando el post que pensé hacer pero que me dio una pereza que no veas
)
A mi esto de la medición del tiempo, las fases de los astros y demás me parece complicadísimo, los antiguos eran eso, antiguos, pero muy inteligentes, un abrazo
Es cierto, ya me estoy saturando. Creo que al terminar (faltan tres entradas) tomare unas pequeñas vacaciones. No largas, pero sí muy buenas… jajaja.
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Estoy totalmente de acuerdo contigo, si no fuera por la ayuda que me brindo el librito de Asimov, ni siquiera hubiese pensado en escribir sobre el tema. Pero allí estaba bastante claro, y trate de aclararlo un poco más (no sé si lo logre) y salió lo que lees. Para que todos entendamos un poco más de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Sin dudas si calculásemos los avances que hicieron ellos y los que hicimos nosotros nos ganarían por goleada. Creo que nos dejaron casi todo servido… Pero claro, no tenían la distracción del internet y se pasaban todo el tiempo estudiando… Jajaja
Un Saludo Vir, y hasta pronto.
Uriel
La datación del año en Occidente – Parte VII: El Calendario Solar…
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