Sin dudas todo hemos oído hablar de Leonardo Da Vinci y de sus grandes obras. Si miramos su “Curriculum Vitae” nos encontraremos con que fue, a la vez, artista, pintor, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botánico, músico, poeta, filósofo y escritor. También no encontraremos con que, frecuentemente es decrito como un arquetipo y símbolo del hombre del Renacimiento, genio universal, y no el olvidemos su labor de filósofo humanista, cuya curiosidad infinita sólo puede ser equiparable a su capacidad inventiva.
Sin dudas Leonardo da Vinci es considerado como uno de los más grandes pintores de todos los tiempos y, probablemente, la persona con el mayor número de talentos en múltiples disciplinas que jamás haya vivido.
No sería de extrañar si les digo que el genio al que se le atribuye el diseño de muchas de las cosas que utilizamos actualmente (muchas de ellas durante su estadio en la corte de Francisco I de Francia), tales como el paracaídas, el helicoptero, el automóvil (del cual les hable en una entrada pasada), el inodoro, la instalación de agua caliente, e incluso las tijeras.

Recreación pictórica de la muerte de Leonardo en los brazos de Francisco I. Recreación tradicional de la muerte del genio
Sin embargo si sería extraño decir que existe quien piensa que su trabajo no tuvo la calidad esperada, o incluso que su talento fue desaprovechado. ¿Quién puede llegar a pensar eso? Pues el mismísimo Leonardo… ¿Cómo? Pues verán, resulta ser que, según asegura un gran número de historiadores y de especialistas en arte, aquel 2 de mayo de 1519, en la propiedad de su amigo el rey Francisco, el genio italiano no hacía más que repetir una y otra vez lo decepcionado que estaba con su trabajo.
Las versiones son al menos dos, algunos aseguran que en el momento predecesor a la extremaunción, Leonardo declaro:
“He ofendido a Dios y la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debería haber tenido”
Mientras otros aseguran que sus últimas palabras fueron:
“He pecado de ingratitud. Dios me dio talento y no he sabido aprovecharlo”.
Sea como sea, si Da Vinci esta tan seguro de su “falta” y esta, en una suposición algo descabellada, llega por casualidad a ser real… ¿Se imaginan todo lo que nos hemos perdido? .
Fuentes: Wikipedia
Revista “Historia y Vida”
Libro “Las Hemorroides de Napoleon…” de Jose Miguel Carrilo de Albornoz







Talento Desaprovechado…
Sin dudas todo hemos oído hablar de Leonardo Da Vinci y de sus grandes obras. Si miramos su “Curriculum Vitae” nos encontraremos con que fue, a la vez, artista, pintor, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botán…
Algo de razón tenia. Muchos proyectos, muchas genialidades pero lo único que de verdad ha trascendido es la Gioconda. Poco bagaje para alguien verdaderamente genial como sin duda era Leonardo.
Bueno, no creo que desaprovechara su talento verdaderamente, pero la gente inteligente y con inquietudes como él, siempre van a tener la sensación de dejarse cosas por hacer en el tintero.
Memoria Residual, o Miguel Ángel (según he leído en tu blog, que por cierto me parece muy bueno); no quiero contradecirte, pero la Gioconda no es lo único que ha trascendido de su obra, también tiene “La Ultima Cena” y el “Hombre de Vitruvio” entre otras cosas, sin embargo tienes razón en ello de que es poco bagaje para alguien como Leonardo. Igual creo que la no trascendencia de las obras de Leonardo se debe a que la mayoría de sus descubrimientos se trataron del puntapié inicial para descubrimientos posteriores.
Gracias por comentar.
Uriel
Tienes razón Hans, yo tampoco creo que realmente Leonardo desaprovechara su talento, y coincido contigo en que a individuos como Leonardo siempre les queda esa inquietud de que deja muchas cosas inconclusas.
Un Saludo.
Uriel
Me ha parecido interesante el punto de vista del artículo. Tengo uno en poiopoio.blogspot.com con el título “Leonardo: de la nada a todo”. Un saludo.
Qué bueno que te gustara el punto de vista de esta entrada. Gracias por comentar. Pasare a verlo.
Un Saludo.
Uriel
parece ser que su faceta como cocinero es poco conocida, y vive dios que estoy segura era su hobby preferido, hubiese sido un restaurador magnifico de la cocina contemporanea, vamos que ferran adria no le hubiese llegado ni al talon. Con todos mis respetos hacia él. Recomiendo la lectura de sus ¨”notas de cocina”, os aseguro que no tiene desperdicio.
@ Ula: Bievenid@ Ula. Sin duda que si, su faceta como cocinero no es muy recordada. Y con tu comentario me has dado una gran idea… Pronto hablare por aquí de Leonardo y la cocina!!
Un Saludo.
Uriel