Archivo del 27 enero, 2012
Bueno, pasada la pausa por el recibimiento del premio “23 de Enero”, seguimos con la historia del músico italiano.
Finalizaremos hoy con la historia del gran músico italiano Niccolò Paganini, conocido también como “El Violinista del Diablo”. Hablamos ya un poco sobre su vida, y también contamos la leyenda que atribuia sus dotes musicales al mismísimo diablo (de allí su apodo).
Pero lo cierto es que sus capacidades para sacar hermosa música de su violín no venían del diablo. Su dotes tenían explicación en su gran flexibilidad articular, la cual contribuyó enormemente. El Dr. Bennati, que lo atendió durante años e informó de algunos detalles de gran interés. Observó, por ejemplo, que cuando tocaba su codo cruzaba por encima del otro codo; la flexibilidad de Paganini era tan grande que la uña del dedo pulgar llegaba a tocar el dorso de su mano, esta hiperlaxitud le permitía tocar tres octavas con poco esfuerzo.
Se sabe que voluntariamente podía flexionar lateralmente la articulación de sus falanges distales; en varias ocasiones fue preguntado acerca de su mágico secreto, a lo cual el genial compositor siempre respondía que lo revelaría cuando se retirara, desgraciadamente se llevó tan codiciado secreto con él, sin duda sus prodigiosas dotes interpretativas se debieron a un trastorno del tejido conectivo como ahora veremos.
Pero la fama de endemoniado persiguió a Paganini hasta la muerte e incluso después de ella. Existe así la versión, falsa, de que, cerca del momento de su muerte, el sacerdote que lo atendía en sus últimos momentos, influido por la leyenda demoniaca, se animó a preguntarle que contenía en realidad su violín. Paganini se incorporó en su lecho gritando:
-¡El Diablo! ¡Esto es lo que contiene, el demonio!
Y tomando el violín en sus manos lo empezó a tocar hasta que finalmente lo lanzo contra la pared, expirando al tiempo que el instrumento se rompía.
Como dije, la historia es falsa, su violín aún se conserva. Paganini jamás lo arrojo contra aquella pared.
Por el contrario, si es cierto que, aquejado de laringitis tuberculosa se trasladó a Niza, de allí a Génova, y de vuelta a Niza. Su salud se había ido deteriorando por el cáncer de laringe que le iba haciendo perder la voz a pasos agigantados y por el tratamiento con mercurio que realizaba por recomendación de su médico para tratar la sífilis. Era un 27 de mayo de 1840, Niccolò tenía 58 años.
Su leyenda no murió con él, y, seguramente influenciado por ella el obispo de Niza se negó a permitir una sepultura eclesiástica. Su cuerpo fue embalsamado durante dos largos meses y posteriormente, por espacio de un año, fue depositado en el sótano de la casa de su hijo, finalmente fue enterrado en el lazareto de Villefranche, pero aquí no terminaría la peregrinación, ya que años después sería trasladado a otros cementerios, hasta alcanzar reposo definitivo el de Parma, en donde reposa actualmente.
Fuentes: Wikipedia: Artículo de Niccolò Paganini.
Sitio Medicosescritoresyartistas.com
Blog: El Apocalipsis Va a Llegar
Blog: Todos Los Caminos Hacia Ti
Libro: “Historias de la Historia” de Carlos Fisas
Popularity: 6% [?]






