Archivo del 31 enero, 2012
La anécdota de hoy viene a modo de cierre de la historia de Niccolò Paganini. Una historia muy divertida de sus tiempos de popularidad.
Resulta que, durante su estancia en París (en 1831), en la cual cosecho triunfos muy sonados, se vio obligado el músico a alquilar un coche de punto para que lo trasportarse a la sala donde debía dar el concierto.
Al llegar al lugar, pregunto al cochero cuanto le debía por el trámite.
- Veinte Francos.- Contesto el cochero
Paganini se le quedo mirando, pues aquella cifra le parecía extremadamente elevada. Y pensado que no había entendido del todo bien repitió la cifra:
- ¿Veinte franco? ¿Tan caros son los coches en Paris?
- Mi querido señor, respondió el cochero, quien obviamente le había reconocido apenas el músico subió al coche.- Cuando se gana cuatro mil francos en una noche por tocar con una sola cuerda, se pueden pagar veinte por un coche.
Paganini permaneció sereno e indiferente, bajo del coche, averiguo con el portero de la sala cual era el precio justo que debía pagar por su trasporte y volvió con el cochero.
- He aquí dos francos, que es lo que le debo; los otros dieciocho se los daré cuando sepa conducir el coche con una sola rueda.
Una estupenda respuesta, con altura, a quien quería estafarlo.
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