Hoy traigo una anécdota muy interesante y que nos muestra que es posible mantener la paciencia sin importar la ocasión.
El protagonista de la historia de hoy es Firmin Abauzit un físico, teólogo, filósofo y escritor francés. También ejerció de bibliotecario en Ginebra (Suiza) durante sus cuarenta últimos años de vida; y es especialmente conocido por corregir y perfeccionar los escritos de algunos eruditos y grandes personajes tales como Isaac Newton.
Hijo de padres protestantes, nació en Uzès, en la provincia francesa de Languedoc. No tan mayor debió huir hacia Ginebra debido a las persecuciones católicas contra los hugonotes.
Ya si de mayor, viviendo aun en Ginebra, contrato una nueva sirvienta, para que se encargara de las tareas cotidianas de su hogar. Sucede que la sirvienta tomo muy a pecho su cometido que quiso poner en orden todas las cosas de la casa, empezando por el despacho del escritor. Una vez que hubo terminado, Abauzit se dio una vuelta por su “nuevo” despacho, todo parecía andar bien, excepto que había algo que no podía hallar, algo que no aparecía por ningún lado.
- ¿Qué has hecho con los papeles que estaban encima de esta mesa? – Indago calmadamente Abauzit a su nueva sirvienta.
- Pues, señor, los encontré tan sucios y polvorientos que los eché al fuego y en su lugar puse estos que están limpios.- Contesto la sirvienta, con toda la buena intención posible.
Ante la respuesta Abauzit la miró unos momentos y, sobreponiéndose, contesto calmadamente:
- Has destruido el resultado de veinte años de trabajo. En adelante no toques ningún papel.
Y eso fue todo. Sin dudas un gran ejemplo de paciencia.






Ya le tengo mil veces dicho a mi mujer que el orden no es algo bueno.
Una situación que me resulta familiar. La limpieza a veces no es tan buena como se cree.
Yo tengo mi orden dentro de mi desorden.
Un saludo.
¡Ufff! Eso es más que paciencia. Un abrazo.
@ Memoria Residual: Mucha razón, amigo Miguel Ángel… jejeje, ya tiene una escusa para tu mujer.
Saludos.
Uriel
@ Cayetano: Tiene toda la razón cada uno tiene ordenado su propio desorden y solo así puede encontrar sus cosas, jejeje.
Un Saludo.
Uriel
@ Isabel: Tienes razón, mucha paciencia tuvo Abauzit para con su nueva criada.
Un Saludo.
Uriel
Querido Uriel, yo también soy de las que tiene cierto orden dentro del aparente desorden; Abauzit era un santo, otro habría montado en cólera. ¡ Yo misma me habría transformado en la mismísima Hidra de Lerna ante tal desaguisado!
Mil bicos.
@Profedegriego: Jajajja… ya extrañaba esas alusiones romanas querida profe… Y la falta de tiempos me impide visitar tu blog para encontrarme con tus latinismos… Gracias por el comentario.
Saludos.
Uriel