Bueno, varios días después y con el mes ya terminado seguimos con la segunda parte de la segunda entrega de las “Entradas a Pedido”, recuerden que la encuesta que podrán encontrar en la barra lateral derecha ya fue reiniciada para que elijan la o las entrada/s de este mes. La vez pasada quedamos con Bartolomeu a punto de crear su “instrumento para andar por el aire”. Continuemos desde ahí.
Si bien numerosas y diversas fuentes coinciden en que sus ascensiones de modelos aerostáticos databan del año 1706, será recién en 1709 cuando experimente por completo los pormenores y los puntos esenciales de la técnica de volar. Fue justamente el 19 de abril de aquel año cuando el rey portugués Juan V respondió afirmativamente a la petición de Bartolomeu de privilegio de patente sobre la invención de “su instrumento de andar por el aire” capaz de hacer 200 leguas por día, sus ventajas sobre la guerra, el comercio y las comunicaciones, dejando imprecisos e incompletos la apariencia, el material de construcción y modo de funcionamiento; y su solicitud de una demostración pública.
Inmediatamente conseguido el permiso, Bartolomeu se puso a trabajar incansablemente. Comenzó experimentando con pequeños globos de papel, que pronto fueron aumentando su tamaño y perfección, cambiando incluso el papel, por una tela muy fina hacia el final de la fase experimental. Finalmente el 8 de agosto de 1709 Bartolomeu presentaría su máquina para andar por el aire en una plaza portuguesa abarrotada y llena de grandes figuras, tales como el mismísimo monarca, diplomáticos, religiosos e importantes dignatarios portugueses.

Una maqueta a escala 1:10 de la Passarola, perteneciente al Museo Aeronáutico y del Espacio de Chile.
La Passarola, nombre que recibió aerostato ascendió majestuosamente, alcanzando varios metros por encima del suelo del recinto de la Casa de Indias de Lisboa y perdiéndose en la distancia para no volver a ser vista nunca más. Desde aquél día sería conocido como el “Padre Volador”. Pero no lo esperaría la gloria y la fama. Bartolomeu tuvo la desgracia de ser ridiculizado en público.
El mismo Cardenal de Lisboa, Michelangelo Conti, quien llegaría a convertirse en el papa Inocencio XIII en el año 1721, reprendería a Bartolomeu por sus experimentos y lo amonestó por los riesgos de incendio que podía producir dicho. Es importante destacar también que el futuro papa Inocencio XIII no tenía en muy buena estima a los Jesuitas, colectividad a la que pertenecía Gusmâo. En cuanto al resto del público asocio a la nave voladora como una obra del diablo y declaro a Bartolomeu como uno de sus socios, situación que pronto le traería problemas con la Santa Inquisición.
Fue bajo esta situcion que comenzó aquel viaje que lo llevaría a recorrer varios lugares de Europa entre 1713 y 1716. Luego de esta estancia en diversos puntos del viejo continente se dirigió nuevamente a Portugal, donde fue difamado, perseguido y obligado a huir a España en 1724. Poco tiempo después, ya enfermo y afectado de fiebres ingresó en el hospital de la Misericordia de Toledo, donde falleció por la noche del 18 de noviembre de 1724 a los casi 39 años de edad.
Poco a quedado hoy en día sobre el trabajo de Bartolomeu, aun así tenemos constancia de que utilizaba para calentar el aire de sus globos un sistema muy similar al de los quemadores utilizados actualmente y que disponía de diversos modelos de globos perfeccionados para diferentes usos, desde el militar hasta el transporte de pasajeros.
La mítica ascensión de la Casa de las Indias fue muy sonada y quedó inscrita para siempre en diferentes libros y revistas de la época, quedando grabada para la posteridad. Incluso el célebre autor José Saramago escribiría sobre esta hazaña en su libro titulado “Memorial del Convento”, una lectura altamente recomendada.
Fuentes: Wikipedia: Archivo Bartolomeu Lourenço de Gusmão, Passarola







No tuvo la suficiente ayuda para ver realizados sus proyectos y llevarlos bien a termino y encima murió bastante joven.
Una buena entrada que aclara la primera.
Un abrazo
@ Mari-Pi-R: Ciertamente, le falta ayuda y tuvo muchos enemigos. La vida no siempre está de nuestro lado, y en esta ocasión Barolomeu no pudo conseguir sus sueños. Es verdad, tan solo tenía 39 años cuando abandono este mundo.
Me alegra que te haya gustado esta segunda parte. Un Abrazo.
Uriel