Grandes Pesonajes
En la política, así como en la vida, existen en muchas ocasiones rivalidades tan grandes que sus protagonistas están constantemente intentando desacreditarse. Uno de estos casos es, sin ninguna duda, el de Winston Churchill y Lady Astor.
Para aquellos que no conozcan a Churchill les diré que, además de ser el sujeto de la foto de la izquierda, fue un estadista, historiador, escritor, militar, orador y primer ministro británico. También, recibió el premio Nobel de Literatura en 1953 por sus obras históricas, sus artículos periodísticos y por sus brillantes discursos.
Mientras que, para aquellos que no conozcan a Lady Astor les diré que, además de ser la mujer de la derecha, fue la primera mujer que ocupó un escaño en la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico. Aunque vale aclarar que fue Constance Markiewicz la primera mujer elegida para la Cámara de los Comunes en diciembre de 1918 después de presentarse por el Sinn Féin en las elecciones de ese año, pero que siguiendo la política abstencionista del Sinn Féin nunca llegó a ocupar su asiento. Además Markiewicz se encontraba en prisión cuando fue elegida; por lo tanto, Astor fue la primera en ocupar su escaño. Nancy Astor representaba al Partido Conservador y era la esposa de Waldorf Astor, 2º Vizconde Astor.
La rivalidad entre estos dos individuos era tal que siempre que cruzaban palabras intentaban humillarse el uno al otro, dando así un espectáculo de réplicas muy interesantes. Aquí les traigo algunas de estas situaciones:
- En una ocasión, supuestamente, Churchill declaro ante Lady Astor que tener una mujer en el Parlamento era tan molesto como tener una mujer en el baño. La vizcondesa replicó rápidamente: “Usted no es tan atractivo como para tener que preocuparse por eso.”
- En otra ocasión Churchill pregunto a modo de chiste, que disfraz debería llevar él en un baile de disfraces, a lo que Lady Astor contesto: “¿Y por qué no viene sobrio, Primer Ministro?”
- Finalmente la que tal vez fuese la más famosa de todas ellas, y una de las mejores réplicas de la historia. El caso es que en una discusión acalorada, Lady Astor le enunció a Churchill: “Si usted fuese mi marido, le envenenaría el té.”. Ante el ataque, el posteriormente Primer Ministro Británico replicó sin alterarse demasiado: “Señora, si usted fuera mi esposa, ¡me lo bebería!”
Fuentes: Wikipedia: Artículo de Winston Churchill
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Sin dudas todo hemos oído hablar de Leonardo Da Vinci y de sus grandes obras. Si miramos su “Curriculum Vitae” nos encontraremos con que fue, a la vez, artista, pintor, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botánico, músico, poeta, filósofo y escritor. También no encontraremos con que, frecuentemente es decrito como un arquetipo y símbolo del hombre del Renacimiento, genio universal, y no el olvidemos su labor de filósofo humanista, cuya curiosidad infinita sólo puede ser equiparable a su capacidad inventiva.
Sin dudas Leonardo da Vinci es considerado como uno de los más grandes pintores de todos los tiempos y, probablemente, la persona con el mayor número de talentos en múltiples disciplinas que jamás haya vivido.
No sería de extrañar si les digo que el genio al que se le atribuye el diseño de muchas de las cosas que utilizamos actualmente (muchas de ellas durante su estadio en la corte de Francisco I de Francia), tales como el paracaídas, el helicoptero, el automóvil (del cual les hable en una entrada pasada), el inodoro, la instalación de agua caliente, e incluso las tijeras.

Recreación pictórica de la muerte de Leonardo en los brazos de Francisco I. Recreación tradicional de la muerte del genio
Sin embargo si sería extraño decir que existe quien piensa que su trabajo no tuvo la calidad esperada, o incluso que su talento fue desaprovechado. ¿Quién puede llegar a pensar eso? Pues el mismísimo Leonardo… ¿Cómo? Pues verán, resulta ser que, según asegura un gran número de historiadores y de especialistas en arte, aquel 2 de mayo de 1519, en la propiedad de su amigo el rey Francisco, el genio italiano no hacía más que repetir una y otra vez lo decepcionado que estaba con su trabajo.
Las versiones son al menos dos, algunos aseguran que en el momento predecesor a la extremaunción, Leonardo declaro:
“He ofendido a Dios y la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debería haber tenido”
Mientras otros aseguran que sus últimas palabras fueron:
“He pecado de ingratitud. Dios me dio talento y no he sabido aprovecharlo”.
Sea como sea, si Da Vinci esta tan seguro de su “falta” y esta, en una suposición algo descabellada, llega por casualidad a ser real… ¿Se imaginan todo lo que nos hemos perdido? .
Fuentes: Wikipedia
Revista “Historia y Vida”
Libro “Las Hemorroides de Napoleon…” de Jose Miguel Carrilo de Albornoz
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