Grandes Batallas

Seguramente todos ustedes habrán leído o escuchado alguna acerca de Aníbal, Escipión y la batalla de Zama (si no es así pueden hacer clic en los nombres, los cuales están enlazados con sus respectivos artículos en la Wikipedia). La historia de hoy tiene como protagonistas a ambos generales y, si bien ocurre tiempo después de la Gran Batalla, esta tiene un lugar central en la historia. Leer el resto de esta entrada »
Un batalla en la que "intervino" una partida de Ajedréz Leer el resto de esta entrada »

Tras la batalla: Nace la leyenda

Batalla de la Termóplilas en la Película 300

Batalla de la Termóplilas en la Película 300

La batalla duro tres largos días completos, y los persas finalmente lograron atravesar el paso de las Termópilas venciendo a los temibles espartanos, pero estos ya habían retrasado notablemente el avance de las tropas de Jerjes, diezmado la moral de su ejército, causando considerables pérdidas y dando tiempo a los demás griegos para evacuar sus ciudades y preparar la defensa.

El tiempo ganado por los griegos en las Termópilas fue muy bien utilizado para evacuar las ciudades y reunir un gran ejército que lograría  la victoria en la Batalla de Platea, por tierra, y en la Batalla de Salamina, por mar, tras lo cual las aspiraciones persas sobre la dominación de los territorios de la Hélade quedarían desechas. No obstante, los ejércitos de Jerjes causarían serios daños a las ciudades griegas y muchas de ellas serían quemadas y arrasadas, como le sucedió a la propia Atenas.

Batalla De Platea

Batalla De Platea

Según algunos historiadores, sólo sobrevivieron dos soldados espartanos de los que habían quedado en Las Termópilas, Alejandro y Antígono de Esparta, quienes vieron la muerte de su rey y tras la lluvia de flechas se escondieron bajo sus escudos para aparentar que estaban muertos. Alejandro, más tarde, fue uno de los mejores guerreros de

Batalla Salamina

Batalla Salamina

Esparta, pero no se le recordó como a otros héroes. Tras las Termópilas combatió en Platea, otra vez contra los persas. Allí murió, tras recibir cuatro flechas en el pecho. Antígono de Esparta al ver a sus compañeros muertos, decidió quitarse la vida en ese mismo lugar.
El sacrificio de los griegos, principalmente de los 300 espartanos y los 700 tespios y tebanos que resistieron hasta el final tuvo amplias repercusiones, no solo en la Grecia de la Antigüedad, sino que hasta el día de hoy es considerado como uno de los ejemplos máximos de sacrificio ante una tarea imposible, en la cual unos pocos valientes se opusieron a la maquinaria de guerra más poderosa conocida, y dieron sus vidas luchando por su tierra, su honor y su libertad. Es una de las batallas más memorables, decisivas y célebres que presenció el mundo, comparándosela tal vez con los Campos Cataláunicos, el sitio de Numancia, Cannas, el Sitio de Cartagena de Indias, la Batalla de Qadesh o más recientemente, el Desembarco de Normandía.

La hazaña fue recordada en una lápida conmemorativa escrita por el poeta Simónides que decía así:

Placa en honor a los  defensores de las Termópilas

Placa en honor a los defensores de las Termópilas

<<Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι (En griego)>>

<<Oh, extranjero, informa a Esparta que aquí yacemos todavía obedientes a sus órdenes. >>

Murieron, si. Pero fueron los grandes vencedores de esta historia

Monumento en las Termópilas

Monumento en las Termópilas

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El Desenlace Final

Cuando Leónidas detecto la maniobra del enemigo y se dio cuanta de que le atacarían por los dos frentes, ya era tarde como para poder evitarlo, así que reunió un consejo de guerra donde le dio a los soldados griegos dos opciones: Podían marcharse por el mar a Atenas o quedarse con él allí en las Termópilas y luchar hasta el final.

Desenlace de la batalla en un jarron griego

Desenlace de la batalla en un jarron griego

Al relatar esta parte de la historia, Heródoto menciona su creencia de que Leónidas tomo esta decisión influenciado por una consulta que habían hecho los espartanos al oráculo sobre el resultado de aquella misma guerra cuando esta estaba por empezar. Según Heródoto, la respuesta a dicha consulta fue que Esparta seria devastada por los bárbaros o que su rey moriría en sus manos. Esa respuesta la dictó a los lacedemonios en versos hexámetros y rezaba así:

<<Mirad, habitantes de la extensa Esparta,
O bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo, o no lo es;
pero, en ese caso, la tierra de Lacedemón llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles.
Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros o de los leones, ya que posee la fuerza de Zeus.
Proclamo, en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una u otro hasta los huesos>>

Lo cierto es que, fuese cual fuese el motivo que llevo a Leónidas a tomar esa decisión, solo se quedaron con él los espartanos y algunos tebanos. Mientras el resto de la fuerza se retiraba hacia Atenas por mar, los 300 soldados de la guardia de Leónidas y mil griegos leales (los tespios y los tebanos) se quedaron a presentar batalla y resistencia hasta el final; la suerte estaba echada.

Al alba del tercer día, cuando ya todos conocían como sería el final de aquella batalla, Leónidas se dirigió a sus guerreros y les dijo: “Desayunad bien, porque esta noche cenaremos en el Infierno” demostrando su decisión de luchar hasta el final. Así fue, decididos a causar el mayor daño posible a las fuerzas persas, los soldados griegos salieron a luchar a la parte amplia del paso.

Los espartanos tirando a los persas por el acantilado (Película 300)

Los espartanos tirando a los persas por el acantilado (Película 300)

Primero lucharon al estilo tradicional de los hoplitas, usando el escudo como defensa y su lanza como una mortífera prolongación de su brazo. No se rindieron cuando todas sus lanzas fueron quebradas, sino que sacaron sus espadas cortas  y siguieron luchando con el mismo valor e ímpetu que hasta entonces, quitándole la vida a todo persa que se cruzara frente a ellos.

Cuando la situación se hizo ya irreversible y la infantería dirigida por Efialtes se cerró sobre ellos, los espartanos se retiraron a un montículo, decididos a no dejar un solo grano de arena sin manchar de sangre.

Al final fue tal el ímpetu con el que lucharon los espartanos que Jerjes decidió abatirlos desde lejos con sus arqueros para no seguir perdiendo más hombres Leónidas fue alcanzado por una flecha y los últimos espartanos murieron intentando recuperar su cuerpo para que no cayera en manos enemigas.

Fin de la batalla en el comic 300 de Frank Miller

Fin de la batalla en el comic 300 de Frank Miller

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La Batalla y La Traición de Efialtes

A luchar se a dicho

Los espartanos ubicados en el paso de las Termópilas según la película 300

Los espartanos ubicados en el paso de las Termópilas según la película 300

Así comenzó la batalla. Fila tras fila, los persas se estrellaron contra las lanzas y escudos espartanos sin que estos cedieran ni un solo centímetro. Gracias a la compacta formación y la protección del paso, Leónidas y sus hombres se opusieron a las oleadas y oleadas soldados enemigos con un número mínimo de bajas, mientras que las perdidas de Jerjes, aunque minúsculas en proporción al tamaño de su ejército, fueron numerosas y representaron un gran golpe a la moral de las tropas.

Paso el primer día y Jerjes, que no había visto más que caer uno tras otro a un gran numero de sus soldados, comenzaba a impacientarse por lo mucho que estaba durando el fácil tramite que había creído que seria conseguir las armas de los sólo 7 mil espartanos que tenía en frente.

Los Inmortales según la película 300

Los Inmortales según la película 300

Tantos fueron los persas caídos a los pies de Leónidas y sus hombres tan solo en el primer día que Jerjes no encontró más remedio de utilizar a su guardia personal para el segundo día de batalla: los llamados Diez mil Inmortales, debido a que cada vez que uno de estos caía, otro corría inmediatamente a reemplazarlo, manteniéndose en la cantidad fija de diez mil hombres en la formación.

Sin embargo parece ser a que a Leónidas y sus hombres no les habían avisado que se enfrentarían un ejército que se suponía que jamás moría completamente porque los resultados fueron exactamente los mismos que la vez anterior. Los supuestos Inmortales no pudieron evitar caer y demostraron que quizás no eran tan merecedores de su nombre. Los persas morían a cientos, la moral del ejército decaía y los griegos no mostraban signos de cansancio. La batalla continuó de esta forma durante dos días más. Una y otra vez los griegos fueron superiores a pesar de su inferioridad numérica.

La traición de Efialtes

Fue entonces, al final del segundo día, cuando la tierra parecía no poder tragar más sangre y el hedor de los miles de cadáveres era insoportable, que

Efialtes en la película 300

Efialtes en la película 300

los abatidos soldados persas tuvieron un golpe de suerte que definiría la batalla: encontraron un traidor. Un pastor griego, llamado Efialtes (que en traducido significa «pesadilla»), se ofreció a mostrarle a Jerjes un camino alternativo para llegar al otro extremo del desfiladero que rodeaba el lugar donde estaba Leónidas y le permitiría acabar con su resistencia de una vez por todas.

Sin dudarlo un segundo Jerjes envió un gran número de sus fuerzas por ese paso, esperando sorprender a los griegos. Este paso se encontraba defendido por los focidios, pero al verse sorprendidos durante la noche por los persas, huyeron al primer contacto, sellando de esta manera la suerte de los defensores de las Termópilas.

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El Desafío: “Ven a buscarlas”

Terminaba agosto y hacía mucho calor, igual que todos los veranos en Grecia, pero hay se acababan las semejanzas, los siguientes cinco días marcarían tanto la historia de los griegos como la de los persas. Los dos ejércitos ya habían tomado posiciones: Los numerosos persas habían acampado en una larga franja a la orilla del mar. Por su parte, los 7 mil griegos se habían instalado alrededor de la puerta central de las Termópilas.

Representación de las flechas persas tapando el sol

Los espartanos bajo la lluvia de flechas pesas

Heródoto de Halicarnaso cuenta que cuando Leónidas fue advertido del número de las fuerzas persas se le dijo que «sus flechas cubrían el sol» y «volvían noche el día». Los espartanos en general consideraba al arco como poco honorable por evadir el combate cuerpo a cuerpo, por lo al escuchar lo que le decían a Leónidas sobre las flechas del ejército de enemigo uno de ellos, llamado Dienekes, respondió «Mucho mejor; lucharemos a la sombra», demostrando la valentía de los soldados espartanos.

Se dice también que Jerjes, al toparse con el pequeño ejército griego y a pesar de la advertencia de Demarato sobre su braveza y valentía, considero que estos se marcharían al ver la magnitud de su ejército. Sin embargo esto no ocurrió, pasaron cuatro días y el ejército griego seguía allí como el primer día. Impaciente por tanta espera, Jerjes decidió enviar un mensajero exigiéndoles a los griegos que entregaran sus armas inmediatamente si no querían ser aniquilados. Como ya dije, Leónidas sabía perfectamente cuántos hombres tenían el persa, pero eso no le asustaba en lo más mínimo y lo demostró dejándolo muy en claro en su respuesta, esta fue muy simple de interpretar: «Ven a buscarlas». ¿Y que creen que hizo Jerjes cuando se le informo de la respuesta de Leónidas? Pues obviamente mandó a buscarlas. Seguramente pensó que las tendría bastante rápido en su posesión, ya que los que fueron por ellas eran casi 300 mil hombres, y los que las defendían eran tan solo 7 mil. Pero no tuvo que esperar tres largos días y un traidor para poder tenerlas.

Respuesta de Leónidas a Jerjes (Ven a buscarlas)

Respuesta de Leónidas a Jerjes (Ven a buscarlas)

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La Preparación

Corría el año 480 a.C. en el antiguo mundo. Debido a la constante invasión griega a los territorios asiáticos pertenecientes al Imperio Aqueménida y buscando expandir a aun más sus territorios, el emperador persa Jerjes I decido invadir Grecia y recuperar los territorios perdidos. Así fue que, tras reunir un colosal ejército formado por centenares de miles de hombres y planificar cuidadosamente la logística de la campaña, los persas comenzaron con las hostilidades.

Mientras tanto en Grecia las reacciones ante la llegada del ejército dirigido por Jerjes I fueron muy diferentes. Atenas quería detener la invasión como fuese y pidió ayuda al pueblo espartano para luchar en la Batalla de Maratón. Sin embargo los espartanos no se sentían implicados en la contienda, ya que ellos no habían fundado ninguna de las colonias griegas que habían provocado la furia del Imperio persa, y, por lo tanto, no acudieron a la batalla.

Todo cambio cuando el mismísimo Gran Rey de Reyes, como era llamado por los soberanos persas, se presento ante la Hélade con su ejército. Esto provoco el enojo espartano y su intervención en la siguiente contienda. Una vez todos unidos en conferencia, los griegos decidieron enviar a un número reducido de tropas a un puesto que fácil de defender, para detener el avance persa y preparase en la retaguardia.

Retrato de Leonidas I, rey de Esparta

Retrato de Leonidas I, rey de Esparta

El mando de este ejército le fue encargado a Leonidas I, rey de Esparta y estaba conformado por entre 5000 y 7000 soldados de los cuales 300 hoplitas eran espartanos (a los que hay que sumar otros 600 ilotas, pues cada espartano llevaba dos siervos a su servicio), 500 de Tegea, otros 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1.000 hoplitas del resto de Arcadia: 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespios y 400 tebanos, además de 1.000 focenses y todos los locros.

Relieve de Jerjes I

Relieve de Jerjes I

En frente se encontraban las fuerzas persas dirigidas por el emperador Jerjes I y conformadas por alrededor de 250.000 y un millón de efectivos (según las fuentes griegas). Heródoto incluso llego a elevar el número de los soldados a varios millones. Las fuerzas asiáticas, cuyos pasos hacían temblar la tierra cuando avanzaban, habían acampado en una larga franja a lo largo de la orilla del mar. Habían llegado hasta allí cruzando el mar por el estrecho de Dardenelos, caminando sobre el más sofisticado sistema de barcos y pontones que se podía construir con la ingeniería de aquella época.

Paso de las Termopilas en la actualidad

Paso de las Termopilas en la actualidad

El punto elegido para ubicar este ejército a la espera de los persas fue un lugar llamado el valle de las Termopilas un angosto desfiladero delimitado a un lado por las montañas y a otro por el mar, que era tan angosto que sólo podían pasar dos carros a la vez, y con tres ensanchamientos por los que apenas pasaba uno(actualmente mide más de un km debido a la erosión). Hasta ese momento ninguno de los contendientes conocía una ruta alternativa ni cercana ni lejana por la que eludir aquel lugar de paso, así que sin duda era aquel el punto en el que los griegos detendrían a los persas. Una posición en la que de nada serviría la aplastante superioridad numérica del adversario.

La batalla, como veremos, fue verdaderamente encarnizada y aunque los invasores no hubiesen podido apoderarse finalmente del desfiladero defendido por los griegos, tarde o temprano estos hubieran tenido que retirarse debido a las perdidas que día a día sufría en los combates. De todas formas, los dos días que, como también veremos, resistieron los griegos en las Termópilas supusieron un terrible golpe moral para las heterogéneas huestes dirigidas en persona por el rey Jerjes

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Bienvenidos a la historia

Hola, yo soy Uriel, el encargado de este blog, que busca expresar la historia de otro modo. Espero que encuentren lo que buscan y disfuten de la informacion que les puedo brindar. Muchas gracias por haber entrado y mucha suerte.

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