Anecdotas

Hoy tenía pensado seguir con el tema de la entrada anterior. Pero como la entrada se me hizo muy larga y no lograba redondearla de una manera que me guste decidí dejarla para un poco mas adelante. Por lo que, en su lugar, hoy va una pequeña anécdota de guerras.

Pero, como estoy bastante reflexivo (vaya uno a saber porque), esta entrada también tiene su toque “filosófico”, término que bien podría ir para definir esta elucidación de términos. Y con esto quiero referirme a una pregunta que ayudara armar la historia de hoy: ¿Qué se considera una derrota?

Verán, esta cuestión es interesante, puesto que, por lo que llegado a conocer en mi investigación para esta historia, aunque en toda batalla hay siempre un vencedor y un vencido, no es forzoso que la victoria de un bando lleve consigo la derrota del contrario. ¿Como es esto?

Pues, si hablamos propiamente, una derrota supone la disolución completa de una tropa y la dispersión de sus fuerzas. Es decir, el bando derrotado es aquel cuyas es incapaz de rehacerse en un plazo breve. Esto implica, por tanto, que la derrota es lo que ocurre luego de un descalabro sobre todo si ha faltado serenidad para ordenar la retirada y el contrario se ha encarnizado en la persecución.

Pero, y esta sintonía va la entrada de hoy, también puede que esta derrota pueda ocurrió por virtud solamente de desaciertos y fluctuaciones en el mando, de fatigas y privaciones innecesarias y de noticias o rumores desfavorables, circunstancias todas que, obrando de un modo perjudicial sobre la moral de las tropas, llevan a su ánimo el convencimiento de que se encuentran rodeadas de gravísimos peligros y acaban por producir el pánico, con todas sus tristes consecuencias.

Este ultimo caso, y sobre todo su ultima variante (la de rumores que atemorizan a las tropas) es el tema de la entrada de hoy… El caso es que nos encontramos en medio de la Guerra Franco-Prusiana, desarrollada esta entre 1870 y 1871. Es en medio de este conflicto bélico que se da un hecho único, y que tiene como desafortunado protagonista al general francés Félix Douay.

Caballería de choque prusiana (Ulanos) cargando durante la batalla de Mars-le-Tour.

Caballería de choque prusiana (Ulanos) cargando durante la batalla de Mars-le-Tour.

El general Douay comandaba la II división del 7º cuerpo francés el 4 de Agosto de 1870. Sus soldados y él se encontraban en Mühlhouse esperando valientemente al enemigo alemán… O quizás no tan valientemente. Verán, mientras los militares franceses estaban apostados en dicho sitio a la espera del enemigo, los rumores que se habían escuchado en los últimos días acerca de las victorias alemanas en Wisemburgo y Wörth (las cuales implicaban un avance de prusiano sobre su posición) comenzaron a expandirse y a generar pánico entre los soldados, quienes, antes de otear el horizonte a sus enemigos y antes de confirmar las noticias del avance, decidieron retirarse desesperadamente hacia Dannemarie.

Pero la huida resulto ser tan desespera, desordenada y desastrosa que el general Douay acabo perdiendo a, al menos, la mitad de sus efectivos, y los prusianos pudieron avanzar libremente hacia París, donde tiempo mas tarde el emperador Napoleón III sería apresado junta a mas de 100.000 soldados franceses… Todo un fracaso de milicia…

Fuentes: Wikipedia: Guerra Franco Pusiana (Imagenes)

Archivo “Derrota (Milicia)”

Libro “Las Hemorroides de Napolón…” de José Miguel Carrillo de Albornoz

Pd) Las Imagenes son de la guerra Franco-Prusiana

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Regresamos de las vacaciones. Y para comenzar de nuevo he decido revivir una entrada que por algún motivo nunca había terminado, y por tanto no había subido. Se trata de la historia de un rey nórdico y relación con tecnologías actuales. Y ahí les va:

Como la mayoría sabemos, Bluetooth es el nombre de un conocido sistema de comunicaciones inalámbricas. Dicho sistema une por medio de redes virtuales diferentes equipos de telefonía celular. Aunque no pienso entrar en los detalles de esta conexión inalámbrica, ya que estos deberían ser abordados por algún blog cuyo tema sea la informática, y no la historia como lo es el de este. Pero, lo que si les voy a contar, es de donde viene ese nombre, o mejor dicho, de quien.

Todo comienza once siglos antes de la invención de este sistema por la empresa de tecnología Ericsson. En algún momento a principios del Siglo X, de la unión del rey Gorm ‘El Viejo’ y su mujer Thyre, gobernantes de Dinamarca, nacía un niño que recibiría el nombre de Harald.

Retrato de Harald

Retrato de Harald

En el 958, Harald se convertiría en rey al suceder a su padre; siendo el primer caso de un rey escandinavo en heredar el trono de manera directa de sus padres, ya que anteriormente, a la muerte de un rey, otros grandes hombres luchaban entre sí por el poder del reino.

Por otro lado, Harald no era lo que se diría el prototipo de hombre nórdico. La gente de su reino solía llamarlo “Blåtand’, ‘Blå’ debido a su piel morena y su pelo oscuro, mientras que ‘tand’ significa “gran hombre”. Es decir que nuestro Harald era un “Gran hombre moreno”.

Probablemente aun ustedes piensen ¿Qué tiene que ver esta tal Harold con la tecnología Bluetooth? Pues, la conexión aparece por un error en la traducción de su apodo. Por algún motivo, al traducirlo al inglés, ‘Blåtand’ se interpretó como Bluetooth, que significa “diente azul” (algo alejado de “gran hombre moreno” ¿No? ;) ). Aunque, por otro lado, también se cuenta que ese nombre se le atribuyó por haber padecido eritroblastosis fetal, una enfermedad que habría hecho que alguno de sus dientes tuviera un color azulado. Sea como fuese es por este apodo que la tecnología inalámbrica lleva ese nombre.

Harald siendo bautizado por Poppo el monje, año 970

Harald siendo bautizado por Poppo el monje, año 970

Ustedes aún pueden decir “¿Y qué? Aun no se explica porque utilizarían su nombre, para una tecnología inalámbrica”. Pues resulta que esto tiene que ver con las funciones de Harald como regente del reino nórdico. Como regente fue un buen comunicador y líder, y durante su reinado logro unificar a las beligerantes tribus noruegas, suecas y danesas.

No se sabe exactamente el año en que fue derrotado por los germanos del sur; pero lo que sí se sabe es que fue forzado a aceptar a la cristiandad, religión que introdujo posteriormente en Dinamarca.

De cualquier manera, debido a sus conquistas, su nombre pronto fue conocido en toda Escandinavia y se convirtió en un importante personaje del norte de Europa.  Y es gracias a estas cualidades de unificador y comunicador entre tribus,  que no sólo su nombre pasó a la posteridad dando su nombre a una reconocida red inalámbrica de comunicación, sino que, además, la unión de sus siglas rúnicas (correspondientes a las letras H y B) son las que conforman el logotipo de Bluetooth.

Fuentes: Wikipedia, Articulo de Harold Blåtand

Universo Babel

Formacion del simbolo de la tecnologia inalambrica a partir de las runas nordicas de Harold

Formacion del simbolo de la tecnologia inalambrica a partir de las runas nordicas de Harold

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Con un día de retraso a lo prometido, aquí está la entrada. La última anécdota había tenido como protagonista a un individuo que se destacó en su historia como un gran militar y estratega. Hoy seguiremos un poco en ese aspecto,  y hablaremos de otro genio militar, me refiero al Gran Corso, Napoleón Bonaparte.

Napoleón retirándose de Moscú.

Napoleón retirándose de Moscú.

Es de saber popular que las campañas expansionistas que Napoleón decidió llevar adelante durante su periodo como Emperador Francés autoproclamado terminaron poco después de la Batalla de Waterloo. Las tropas de los ejércitos aliados de Inglaterra, Prusia, Austria y Rusia, ingresaron en territorio francés, obligando al Gran Corso a firmar en Fontainebleau, el 4 de Abril de 1814, su acta de abdicación.

En dicho documento, el general había logrado reservar para su hijo, el futuro Napoleón II, los derechos de la corona de Francia. Sin embargo, dos días más tarde, muy a su pesar, Napoleón se verá obligado a renunciar para él y toda su descendencia el cetro francés.

Aquel fue el momento en que la vida perdió sentido para el alguna vez Emperador Francés, su Imperio se venía abajo, no había vuelta que darle; y lo que era peor aún, seria recluido en una isla por el resto de su vida. Fue entonces cuando lo decidió, era el momento de quitarse la vida.

Napoleón en su trono imperial, por Jean Auguste Dominique Ingres, 1806.

Napoleón en su trono imperial, por Jean Auguste Dominique Ingres, 1806.

Corría la noche del 12 al 13 de abril de 1813, las manos temblorosas del Emperador desenredaron el estuche que llevaba en su cuello desde el rotundo fracaso de la campaña de Rusia. Dentro llevaba un pequeño amuleto,  en el cual escondía una mezcla mortífera de opio, belladona y eléboro. Lo abrió, lo disolvió en agua y tragó el veneno.

Pero su intento de suicido fallaría. Varios son los motivos que se barajan. Va… solo tres. El primero tiene que ver con el gran ego de Napoleón. Este habría llevado al general, creyendo ser más fuerte y resistente que los simples y normales humanos, a ingerir una cantidad 6 veces más de lo necesario para matarse. Semejante cantidad provocaría una reacción de espasmo y vómitos, haciendo que el Gran Corso devolviese todo el veneno. La segunda es muy parecida a la primera, pero en lugar de ser el ego lo que lo lleva a beber una mayor cantidad de la necesaria, serían los problemas de vista adjudicados, para aquella época, a Napoleón. Finalmente, la tercera tiene que ver más con cuestiones del estilo médicas. Se presume que un fuerte hipo ataco al general francés, justo luego de ingerir el veneno. Ese inoportuno espasmo de su diafragma le habría salvado la vida, haciéndole devolver todo el veneno de su estómago.

La noche paso, al igual que los días siguientes. El general siguió vivo, y el 20 de abril se despediría de su vieja guardia en el patio de Fontainebleau camino al exilio en Elba, donde llegó en la nave ingles de Undaunted el 4 de mayo de 1814.

Napoleón en Santa Elena.

Napoleón en Santa Elena.

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Hoy les traigo una muy divertida, pero corta anécdota del trigésimo cuarto presidente de los Estados Unidos.

Dwight Eisenhower en 1952

Dwight Eisenhower en 1952

Estoy hablando de Dwight David “Ike” Eisenhower. Militar y político de los Estados Unidos, nacido en 1890 y muerto en 1969. Comandante de las tropas Aliadas en el Frente Occidental del Teatro Europeo durante la Segunda Guerra Mundial. Alcanzo el rango de General de Ejército (o general de cinco estrellas) siendo el organizador del desembarco en Normandía de 1944, así como del desembarco en el norte de África en 1942.

Fue presidente de la Universidad de Columbia desde 1948 hasta 1952. Y alcanzo la presidencia de los Estados Unidos por dos mandatos consecutivos. El primero de 1953 a 1957 y el segundo de 1957 a 1961. Ambos en plena “Guerra Fría”.

El general Eisenhower dando instrucciones a paracaidistas estadounidenses  punto de participar en el Día D saltando en Normandía

El general Eisenhower dando instrucciones a paracaidistas estadounidenses punto de participar en el Día D saltando en Normandía

Concluido su segundo mandato, Eisenhower fue muy solicitado para dictar conferencias y para diversas actividades (incluyendo el asesoramiento de sus sucesores en la presidencia), a la vez que se dedicó a la preparación de sus Memorias.

Falleció el 28 de marzo de 1969 en el Walter Reed Army Hospital de Washington.

El caso es que Eisenhower tenía una manía muy particular, era un amante del golf, y como tal, durante gran parte de su presidencia, solía realizar las reuniones jugando al golf, en lugar de hacerlas de una manera formal en su despacho.

Unos pocos meses antes de abandonar su cargo, en una entrevista, un periodista le preguntó si seguiría jugando al golf tras dejar de ser presidente. Eisenhower, muy inteligente y perspicaz contesto a la pregunta de una manera muy graciosa y avispada:

“Bueno sí, solo que mucha más gente comenzará a ganarme a partir de ahora”.

 

Pd) La entrada de hoy ha sido algo corta, puesto que en esta ultima semana ha surgido algunos asuntos que requieren que me ocupe de ellos urgentemente (léase trabajo y estudio), por lo que me han quitado gran parte de mi tiempo para preparar información para este blog, o pasar a visitar a los amigos de otros. Espero sepan entender y disculpar, prometo que la próxima entrada será mas larga ;) .

Por otro lado, si quiere conocer el desembarco en el cual se inspiro Eisenhower para planear el “Dia D” pasate por el blog amigo “La Guarida de Viriato” y enterate!!!

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La anécdota de hoy viene a modo de cierre de la historia de Niccolò Paganini. Una historia muy divertida de sus tiempos de popularidad.

Resulta que, durante su estancia en París (en 1831), en la cual cosecho triunfos muy sonados, se vio obligado el músico a alquilar un coche de punto para que lo trasportarse a la sala donde debía dar el concierto.

Al llegar al lugar, pregunto al cochero cuanto le debía por el trámite.

- Veinte Francos.- Contesto el cochero

Paganini se le quedo mirando, pues aquella cifra le parecía extremadamente elevada. Y pensado que no había entendido del todo bien repitió la cifra:

 - ¿Veinte franco? ¿Tan caros son los coches en Paris?

- Mi querido señor, respondió el cochero, quien obviamente le había reconocido apenas el músico subió al coche.- Cuando se gana cuatro mil francos en una noche por tocar con una sola cuerda, se pueden pagar veinte por un coche.

Paganini permaneció sereno e indiferente, bajo del coche, averiguo con el portero de la sala cual era el precio justo que debía pagar por su trasporte y volvió con el cochero.

- He aquí dos francos, que es lo que le debo; los otros dieciocho se los daré cuando sepa conducir el coche con una sola rueda.

Una estupenda respuesta, con altura, a quien quería estafarlo.

Representacion de Paganini ante el publico

Representacion de Paganini ante el publico

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Llegamos ya a la última parte de la historia de Jean-Baptiste Bernadotte. Y, aunque me he demorado un poco más de lo que deseaba, ya llego el momento de concluir con ella. La última vez, nos quedamos en su elección como Príncipe Heredero de la Corona Sueca. Continuemos entonces desde allí. Pero, ¿Cómo es que un soldado republicano, perteneciente al ejercito de uno de los más grandes enemigos de las monarquías europeas, llega a ser elegido Monarca?

Estatua en Norrköping, levantada en 1846 en honor del Rey Carlos XIV de Suecia y III de Noruega

Estatua en Norrköping, levantada en 1846 en honor del Rey Carlos XIV de Suecia y III de Noruega

Pues, básicamente por casualidad. Aunque el boletín oficial dará como razones, por un lado, que un gran sector del ejército sueco, previendo futuras complicaciones con Rusia, se mostraba favorable a la elección de un soldado como heredero, y por el otro, que Bernadotte también era muy popular en Suecia, debido a la caballerosidad con la que había tratado a los prisioneros suecos durante la última guerra con Dinamarca.

Sin embargo, si bien estas razones pueden ser la “Ultima Ratio” (otra frase que queda bien para la ocasión) para su elección definitiva, lo cierto es que, en un primer momento deberemos el ofrecimiento del trono a Jean Baptiste a un único sujeto: el barón Karl Otto Mörner.

Este tal barón Möner era, simplemente, un mensajero sueco, quien, absolutamente por iniciativa propia, ofreció la sucesión de la corona sueca a Bernadotte. El gobierno sueco quedara altamente sorprendido ante la descarada actuación de Möner, incluso lo arrestarían al volver a Suecia; sin embargo, la candidatura de Bernadotte fue ganando seguidores de forma gradual.

Por su parte, es seguro de que Jean Baptiste reflexiona extendidamente aceptar tal proposición, ya que, después de todo es un republicano convencido. Incluso Bernadotte le comunicaría la oferta de Mörner a Napoleón, pero el Corso se reiría del asunto y lo trataría como algo absurdo. De todas maneras Jean acabara por decidirse positivamente e informaría a Mörner que no rechazaría el honor de ser él el elegido.

¿Por qué aceptar tal propuesta? Pues, probablemente, hay dos factores que pesan en su decisión positiva: por un lado, el hecho de que la monarquía sueca sea una monarquía constitucional, lo cual la convierte en más tolerable a ojos de un republicano. Por otro lado, lo mal, pero mal, mal, que le sienta el ofrecimiento a Napoleón Bonaparte, ya que recordemos que, a pesar de ser parientes debido al casorio de Jean Baptiste y José Bonaparte con las hermanas Clary, no se caían para nada bien el uno al otro.

Coronación de Karl Johan III como rey de Noruega

Coronación de Karl Johan III como rey de Noruega

Finalmente, el 21 de agosto de 1810, Jean Baptiste Bernadotte fue elegido «Príncipe de la Corona». De esta manera Bernadotte renuncia a la nacionalidad francesa y el 2 de noviembre de 1810, realiza su entrada solemne en Estocolmo, y el 5 de noviembre recibía el homenaje de los estados suecos, siendo adoptado por el Rey Carlos XIII bajo el nombre de «Carlos Juan». El nuevo príncipe coronado fue pronto muy popular, y se convirtió en el hombre más poderoso de Suecia.

Toda esta situación place enormemente al nuevo rey; pero no tanto a la futura reina. A Desirée no le cae bien el frio, y pocos días después de llegar se vuelve a Paris, donde vivirá hasta luego de la coronación de su marido, el 5 de febrero de 1818. Regresara a Suecia recién en junio de aquel año.

Durante su principado, y luego su reinado, Bernadotte pudo mostrarse como cualquier cosa menos como un satélite de Francia. Incluso se aliaria con los enemigos de Napoleón y sería uno de los comandantes del ejército que lo enfrentaría hasta el final. Como rey unionista sería muy popular tanto en Suecia como en Noruega. Y aunque sus puntos de vista ultra-conservadores eran generalmente detestados, y se les presentó oposición tanto como fue posible, su dinastía nunca estuvo en serio peligro, y tanto suecos como noruegos estaban orgullosos de su monarca y de la buena reputación de que éste disfrutaba en Europa.

Bernadotte moriría en Estocolmo el 8 de marzo de 1844. La mayor parte de su reinado fue un largo periodo de paz ininterrumpida, y de desarrollo material en ambos reinos durante la primera mitad del siglo XIX, debido principalmente a su energía y previsión. Carlos XIV Juan fue sucedido por su hijo Óscar (Óscar I de Suecia y Noruega). Como decía más arriba, todos sus súbditos lo veneraron como un gran rey. Sin embargo hubo un pequeño detalle que se le escapó a todos sus seguidores. Al desnudarlo para prepararlo para los funerales, los sirvientes encontrarán en su brazo un tatuaje que pocos habían visto antes. Grabado en su cuerpo rezaba: «Mort aux rois» (Muerte a los Reyes), tatuaje presumiblemente realizado durante la Revolución francesa. Así concluía la historia del único rey republicano, con tatuaje y todo!!!! Todo un personaje más que singular.

Fuentes: Wikipedia, Articulo de Carlos XIV de Suecia

Blog Historia de España

Pd) Valla entrada más larga que se me ha hecho, jeje. De todas maneras está bien, puesto que será la última hasta el sábado 26, día en que estaremos festejando el segundo cumpleaños del blog con algunas sorpresas!! Saludos y están todos invitados!!

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La última vez dejábamos a nuestro, por ahora, Jean Baptiste, recién casado y convertido en cuñado de José Bonaparte. Tiempo después, y durante tan solo seis semanas, sería nombrado ministro de la guerra francés, responsabilidad en la que demostró grandes habilidades.

En aquel tiempo se mantuvo a poca distancia de Napoleón, y aunque se negó a apoyarle en los preparativos del golpe de estado de noviembre de 1799 (18 deBrumario).

Retrato de Bernadotte como príncipe heredero

Retrato de Bernadotte como príncipe heredero

Incluso, es uno de sus fervientes opositores. Tal es así, que cuando el golpe se produce, en París mucha gente espera que Bernadotte salga de casa y se ponga al frente de milicias más o menos organizadas, que todo el mundo sabe están dispuestas a obedecerle. Pero, Jean no lo hace; probablemente los méritos de esta inacción de nuestro gran republicano deba llevárselos su cuñado, y futuro rey de España, José Bonaparte quien le come la oreja y acaba convenciéndole de que no se inmiscuya.

De manera contraria  a lo esperado, con el Gran Corso ya en el poder, Bernadotte aceptaría ser empleado por el consulado, y desde abril de 1800 hasta el agosto de 1801, comandaría el ejército en la Vendée. Y, no mucho después, al llegar el Imperio Napoleónico en 1804, Bernadotte fue nombrado uno de los dieciocho Mariscales de Francia. Y desde junio de aquel año sería designado también como gobernador de la recientemente ocupada Hanóver. Incluso, sería el mismo Jean-Baptiste quien, en 1808 y como gobernador de los pueblos Hanseáticos, dirija directamente la expedición contra Suecia, a través de las islas Danesas, aunque el plan no tuvo éxito debido a la necesidad de transportes y a la deserción del contingente español, quienes para entonces ya habían comenzado la guerra por su independencia de las fuerzas napoleónicas.

Poco tiempo después se lleva a cabo la de Wagram, en la que nuestro Bernadotte será lidere al contingente Sajón. Durante dicha batalla desobedecerá las órdenes de Napoleón, por lo que el Gran Corso lo relevaría de su mando. Furioso, se vuelve a París.

Carlos XIII de Suecia (Carlos II de Noruega), retratado por Carl Fredric von Breda. Museo Nacional de Estocolmo.

Carlos XIII de Suecia (Carlos II de Noruega), retratado por Carl Fredric von Breda. Museo Nacional de Estocolmo.

Por allí (es decir en Francia) se encontraba Jean, a punto de tomar posesión del cargo de gobernador de Roma cuando, inesperadamente, fue elegido heredero del rey Carlos XIII de Suecia. ¿Pero como es que un soldado Napoleónico acaba convirtiéndose en el heredero de una de las pocas monarquías europeas puras (ya que Napoleón se había cargado a casi todas) que quedaba?

Para conocer el “Quid” (esta va para ti, profedegriego ;) ) de la cuestión debemos trasladarnos a Suecia. Seguimos estando en 1810. En el país del norte europeo, la dinastía reinante, los Vasa, se extingue. El anterior rey se había vuelto loco, y su tío, ya bastante mayor de edad, había tenido que sustituirlo en el trono con el nombre de Carlos XIII. Por lo tanto encontramos al Parlamento sueco buscando un nuevo candidato. Y, por cosa de la casualidad, llegan a fijarse en el administrador de Hannover y algunas villas hanseáticas, de quien todo el mundo dice maravillas. Dicho y hecho: el 21 de agosto de 1810, el Parlamento elige rey a Jean Baptiste Bernadotte.

Pero, ¿Fue tan así esta elección? ¿O hubo muchas otras cosas que llevaron a esta elección? Pues, lamentablemente, tampoco lo sabremos hoy… sino mañana. Porque esta entrada ha vuelto a quedar muy larga para mi gusto.

Próximamente la ultima parte. No se desespere!!!! ;) . Prometo que llegara pronto.

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La entrada de hoy es algo curiosa. Porque, ¿Puede un rey ser republicanos? Vamos, pregunto si un rey puede odiar a los reyes, a lo que estos representan. Digo, si hasta puede ser un republicano abiertamente declarado e incluso tatuarse en su cuerpo el orgullo de serlo. Pues parece que si hubo que cumplía con estas condiciones y que además, cumplió con otro tanto de condiciones que lo hacen un individuo único, de esos que me gusta mencionar por aquí.

Pero, antes de empezar con la historia de tan interesante personaje, debo darle las gracias a Miguel Ángel, del blog “Memoria Residual”, a quien le debo el haberme puesto tras la pista de esta historia, por lo que a él le va dedicada esta entrada. Ahora sí, ya hecho el agradecimiento seguimos con el personaje de hoy.

Retrato completo de Jean Baptiste Bernadotte

Retrato completo de Jean Baptiste Bernadotte

El individuo en cuestión se llamó, en un primer momento, Jean-Baptiste Bernadotte. Luego, pasaría a ser Karlos XIV Johan de Suecia y Carlo III de Noruega. Y sí, si puede que lo hayan reconocido como uno de los dieciocho Mariscales Napoleónicos, porque efectivamente lo fue. Su vida comenzó un 26 de enero de 1763, en la localidad de Pau, en Francia. Hijo de Henri Bernadotte (1711-† 1780), procurador en Pau, y de Jeanne St. Jean (1725-†1809) se enlistaría en el ejército luego de la muerte de su padre, teniendo por aquel entonces diecisiete años, y su primer destino como militar fue Corcega.

Con 21 años lo encontramos ya sirviendo como sargento en Grenoble. También para aquella época se ha ganado su apodo de Sergeant Bellejambe, o Sargento Piernabella, mote que alude a su éxito con las mujeres. Éxito evidenciable en la relación que entablo por aquel entonces con grenoblina con un nombre tan sensual como Catalina L’Amour. De aquel amor nacerá una pequeña de nombre Olimpia Bernadotte, que morirá siendo niña.

Al estallar la Revolución Francesa (de la cual ya hemos hablado aquí con anterioridad), sus evidentes cualidades militares le llevaran a un rápido ascenso; tal es así que para 1794, Bernadotte era ya brigadier, asignado al ejército de Sambre y Meuse. Más tarde, tras la victoria de Jourdan en Fleurus (26 de junio de 1794), ascendería a general de división.

De campaña, la guerra lo llevaría primero a Bélgica y luego, conforme avance el ejército francés, a Austria. Poco después, Bernadotte sería enviado a Italia, con 20.000 hombres, a auxiliar a un general llamado Napoleón Bonaparte (quien aún no hacia demasiado alarde su nombre), distinguiéndose durante el paso de Tagliamente. En 1798 acabaría como embajador en Viena, aunque hubo de abandonar el cargo debido a los disturbios causados a raíz del izado de la bandera tricolor sobre la embajada.

Retrato de Désirée Clary (1777-1860), esposa de Bernardotte, en 1822.
Retrato de Désirée Clary (1777-1860),
esposa de Bernardotte, en 1822.

En 1798, Bernadotte contraería matrimonio con una bella joven, cuyo nombre era Desirée Clary. Era que había estado en los planes de José Bonaparte, que acabaría casándose con su hermana, y del mismísimo Napoleón, hasta que este conociera, año y medio después incluir en sus planes a Desirée, a su eterna Josefina.

Desirée Clary y Jean Baptiste Bernadotte se conocerían en París, en una recepción de José Bonaparte, unos dos años después de que Napoleón la dejase marchándose, nunca mejor dicho, a la francesa. Con su matrimonio, Bernadotte se convirtió asimismo en pariente de los Bonaparte.

Pero hasta aquí por ahora… Pronto la segunda parte

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Seguimos hoy con la ceremonia seguida al levantarse el rey francés. Nos habíamos quedado la última vez en la cuarta entrada, o entreé de la chambre. Seguimos desde dicho punto, es decir con la quinta entrada.

La admisión a la quinta entrada dependía hasta cierto punto de la buena voluntad del primer camarero y, naturalmente, del beneplácito del rey. Estaba formada por señores y damas de la nobleza que gozaban de tal favor del rey, a quienes el camarero les permitía la entrada; tenían así preferencia para acercarse al rey antes que los demás.

Había finalmente un sexto tipo de entrada que era la más solicitada de todas. No se entraba en esta por la puerta principal de la alcoba del rey, sino por una puerta trasera; esta entrada estaba reservada para los hijos del rey, incluso los ilegítimos, con su familia y yernos, así como al poderoso surintendant des bâtiments. Se preguntaran quizás ¿Y qué grandeza tiene entrar por la puerta trasera de un recito? Pues mucha, pertenecer a este grupo era considerado una enorme gracia, pues sus miembro tenían licencia para entrar en cualquier momento al gabinete real, siempre que el rey no celebrara consejo o hubiese comenzado un trabajo especial con sus ministros, y podían permanecer en la habitación hasta que el rey salía para ir a misa y aun cuando estaba enfermo.

Como se evidencia, todo estaba dispuesto con bastante exactitud. Los dos primeros grupos eran admitidos cuando e, rey todavía estaba en el lecho y llevaba una pequeña peluca (pues el rey nunca se presentaba en público sin peluca, ni si quiera estando en la cama). Cuando ya se había levantado y el gran chambelán con el primer camarero le habían vestido con la toga se llamaba al grupo siguiente, la première entrré. Cuando el rey se había calzado, llamaba a los officiers de la chambre y se abrían las puertas para la siguiente entreé. El rey tomaba su toga. El maître de la garderobe tiraba de la camisa de noche por la manga derecha, mientras que el primer sirviente de la garderobe, tiraba de la izquierda; el gran chambelán o uno de los hijos del rey presentes en ese momento traía la camisa de día. El primer camarero sostenía la manga derecha, el primer sirviente de la garderobe, la izquierda. Entonces el rey se ponía la camisa, se levantaba de su sillón y el maître de la garderobe lo ayudaba a atarse los zapatos, le sujetaba la espada al costado, le vestía la túnica, etc. Una vez vestido, el rey hacia una breve oración, mientras el primer limosnero pronunciaba un rezo en voz baja. Mientras tanto, toda la corte esperaba ya en la gran galería situada detrás del dormitorio del rey. Tal era el “lever” del rey en la época de Luis XIV.

Y aquí viene entonces la anécdota de los tiempos de María Antonieta. Pero primero vale hacer algunas aclaraciones. La primera, y casi obvia, la existencia análoga  de un “lever” de la reina igual o similar al del rey. La segunda, que esta tradición se mantuvo hasta el reinado de Luis XVI y María Antonieta. Pero para estos tiempos dicho acto se había naturalizado e institucionalizado de tal manera que las reglas se seguían de una manera absolutamente absurda.

En ese sentido la anécdota, o una posible suposición. Resulta ser que, en el caso del “lever” de la reina, la dama cortesana en servicio tenía el derecho de acercar la camisa a la reina, mientras esta se vestía. Las damas palaciegas le ponían la enagua y el vestido. Pero si, ocasionalmente; llegaba una princesa de la familia real, a ésta asistía el derecho de poner la camisa a la reina. Una vez, pues, que la reina totalmente era totalmente desvestida por sus damas, su camarera sostenía la camisa y apenas la había presentado a la dama cortesana cuando entraba en la habitación la duquesa de Orleans. La dama cortesana debía entonces devolver la camisa a la camarera y esta entregársela a la duquesa. Justo en este momento se hace presente en la habitación la condesa de Provence, de mayor rango, por lo que otra vez la camisa debe volver a la camarera, y solo de esta la recibirá la condesa, para poder entregársela por fin a la reina, que durante todo aquel trajín había tenido que esperar pacientemente desnuda, viendo como las damas se pasaban la camisa.

Fuente: Norbert Elías: “La Sociedad Cortesana”

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Como ya es de público conocimiento, en las últimas semanas, y también durante las que siguen, me encuentro rindiendo exámenes en la Facultad. Es por ese motivo que me he alejado un poco de la redacción de nuevas entradas. Sin embargo, gracias al estudio me he encontrado con una historia muy interesante que creo merece un lugarcito en esta bitácora.

Pues, verán. La cosa es así. Entre los textos que tengo que leer para rendir mis exámenes se encuentra uno escrito por el, entre otras cosas, sociólogo Norbert Elías. Se trata de algunos pasajes del libro “La Sociedad Cortesana” (libro altamente recomendable si me preguntan), en los cuales me he encontrado con una interesante descripción de una de una de las ceremonias más llamativas de la corte francesa durante los tiempos del gran “Rey Sol” (mencionado aquí hace algunos días). Se trata del “Lever” (levantarse) del Rey. ¿De qué se trata y en qué consistía este ritual? Pues eso es lo que tratare de desenmarañar en esta entrada.

Como supongo todos, o casi todos, deben de saber, la sociedad cortesana estaba formada por un complejo entramado de personajes, cada cual con su prestigio y escalón social. Todos se encontraban inmersos, a su vez, en una especie de “lucha” intensa por mantener su posición o, de ser posible, mejorarla. En ese sentido, a Luis XIV se le ocurrieron un amplio número de ceremonias que permitían a los individuos de la corte mostrar su estatus, e incluso tal vez mejorarlo. Una de estas ceremonias era la ya menciona: El Lever.

Habitualmente a las 8 de la mañana y, en todo caso, a la hora que él habitualmente había determinado, el rey era despertado por el primer ayuda de cámara que dormía a los pies de la cama real. En ese momento se abren las puertas de la recamara a los pajes. Uno de ellos, entre tanto, ha avisado ya al gran Chambelán (algo así como el gran mayordomo) y al primer camarero; otro a la cocina real para el desayuno; un tercero hace guardia en la puerta y solo permite el paso a los señores que ostentan tal privilegio, los cuales no son muchos.

Dicho privilegio era adquirido al alcanzar un escalafón muy preciso. Existían así seis grupos distintos de hombres a quienes concedían tal honor. Cada uno de ellos tenía una entrada precisa, y un momento adecuado para ingresar: Los momentos conocidos como Entrée.

En primer lugar se hallaba la entrée familière. Durante esta ingresaban al recinto del rey hijos y nietos legítimos del monarca, junto a príncipes y princesas de linaje, el primer médico, el primer cirujano, el primer camarero y los pajes de cámara.

Seguí luego la grande entrée, formada por los grands officiers de la chambre et de la garde-robe (algo así como los grandes o altos oficiales o funcionarios de cámara) y los señores de la nobleza a los que el rey había concedido tal honor. Luego la seguí la première entrée, compuesta por los lectores del rey, los intendentes de diversiones y las solemnidades y otros. La cuarte correspondía a la entrée de la chambre, e incluía al resto de los officiers de la chambre, además del grand-aumônier (primer limosnero), los ministros y secretarios de Estado, los conseilleirs d’Etat, los oficiales de guardia personal, los mariscales de Francia, etc.

Hasta aquí por ahora… pronto la segunda parte, con las otras dos entrée  y una curiosa anécdota sobre una de estas ceremonias en los tiempos de Luis XVI y María Antonieta.

Pd) Vale aclarar que, la segunda parte, ya se encuentra terminada y autoprogramada, por lo cual no deberán esperar demasiado. Solo las corte por la extensión. Un saludo.

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