Entradas con la etiqueta ‘Roma’

Entre tanto, en Roma se seguían rigiendo por el calendario lunar-solar en el que se debía agregar un mes intercalar. Pero los encargados de esta función sacerdotal eran políticos elegidos que nunca se mostraban tan cuidadosos como los de Oriente. Los romanos agregaban un mes o dejaban de hacerlo según quisieran un año largo (cuando los otros funcionarios elegidos pertenecían a su partido) o un año corto (cuando no pertenecían. De esta manera, en el año 46 a.C. el calendario romano se atrasaba 80 días respecto al sol. Leer el resto de esta entrada »
Busto de Pirro

Busto de Pirre

Seguimos con la historia de Pirro y sus “victorias”

Sucedía que en su impasible intento de unificar el territorio italiano y griego, un proyecto largamente acariciado y encarnizado perseguido por su Senado, los romanos se decidieron por conquistar la Península Sur en la cual se encontraban todas estas colonias floreciente y abundantemente ricas. Fue entonces cuando Tarento, que era una especie de primus interpares y, por lo tanto, la que tenía más que perder, decidió salir en búsqueda de aliados para enfrentar a las poderosas tropas romanas. Fue de esta manera que se encontraron con Pirro, el más distraído entonces de entre los reye, pero a la vez el más aguerrido de todos los capitanes.

Sin necesidad de pensárselo dos veces, Pirro movilizo sus huestes y partió hacia el sur de Italia con un numeroso y amplio ejército. Pero la travesía no le salió nada barata a nuestro amigo: En medio del camino una tempestad desbarato el convoy pírrense, incluso Pirro estuvo a punto de pasar a mejor vida, según las crónicas solo se salvó de milagro. Con lo poco que quedaba de su ejército, y una vez pasada la tempestad Pirro logro llega a Tarento, y allí tuvo que verse forzado a meter en cintura a los tarentinos, pocos dispuestos a sumarse a las filas de su ejército debido a la buena vida a la que estaban acostumbrados.

Pirro observa un campamento romano. Ilustración del libro History of Pyrrhus de Jacob Abbott.

Pirro observa un campamento romano. Ilustración del libro History of Pyrrhus de Jacob Abbott.

Una vez rehechas sus filas con hombres, caballos y elefantes llegadas de Grecia, se enfrentó a los romanos, cerca de la también productiva colonia griega de Heraclea. La batalla acabó con victoria para Pirro, sobre todo debido al espanto que causaron los elefantes en los romanos y sus caballos, ya que eran la primera vez que se enfrentaban a tales bestias. De todos modos la victoria le salió cara: Además de que estuvo a punto de perecer en el combate, muy pocos romanos murieron en la batalla, menos de quince mil, en comparación con los cerca de trece mil soldados que perecieron en la huestes de Pirro.

Pero aquí no termina la historia, ya que no contento con el primer resultado, Pirro volvió a enfrentarse a los romanos en un segundo combate, que esta vez acabó en tablas. Al parecer el empate se debió en gran parte a la pérdida del temor que originaban los elefantes en los romanos, más aun cuando un soldado romano demostró que aquella bestias si podían morir. En Ásculo (tal era el nombre del sitio donde se enfrentaron esta vez) Pirro volvió a estar cara a cara con la muerte, cuando recibió un lanzazo enemigo, pero volvió a zafar milagrosamente. Quince mil hombres, aproximadamente, por cada bando fueron los que sucumbieron en aquel campo. Tras esta segunda batalla ambos ejércitos se retiraron de la zona.

Avance de Pirro Sobre Roma

Avance de Pirro Sobre Roma

Cuentan que alguien del sequito de Pirro se acercó para felicitarlo por el resultado de las batallas. Fue justo en aquel instante cuando Pirro, mezclando el realismo con el sentido de humor le contesto aquello de “Sí, con una sola vez más que venzamos a los romanos, estaremos acabados sin remedio”… (O cualquiera de las versiones que conozcan acerca de lo que dijo).

Y de aquí procede el dicho de “Victoria Pírrica” que, aplicado a litigios de cualquier índole (ya sean bélicos, económicos, políticos, o incluso muchos más inocentes), nos remite a que el beneficio para el ganador es al final escaso, comparado con el costo invertido para lograrlo.

Fuente: Revista La Aventura de la Historia, N° 1 (Nov de 1988)

Imagenes Vía Wikipedia. Y la imagen final (la que vendra abajo) es de aquí

Más Sobre Pirro en la Wikipedia

Pirro de Epiro (Ilustración por Johnny Shumate)

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Busto de Pirro, palacio Pitti de Florencia

Probablemente todos conozcan lo que es una victoria pírrica. Pero por si acaso les diré que una victoria pírrica es aquélla que se consigue con muchas pérdidas en el bando aparentemente o tácticamente vencedor, de modo que aun tal victoria puede terminar siendo desfavorable para el aparentemente o tácticamente vencedor. Vamos, una de esas en las que casi pierdes más de lo que ganas. Todos, o casi todos sabrán también que el nombre de este tipo de victorias proviene del general y estratega Pirro, rey de un pequeño territorio griego llamado Epiro. Seguramente también estarán al tanto de que se dice que Pirro, al contemplar el resultado de su batalla contra los romanos, dijo “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa” (en griego: Ἂν ἔτι μίαν μάχην νικήσωμεν, ἀπολώλαμεν.). Pero se me han dado las ganas de traer su historia a colación, para aquellos que no la sepan, y, por qué no, para que la recuerden aquellos que si la conocen. Así que aquí les va.

El territorio Epiro ocupaba una estrecha franja costera del mar Jónico, frente a la isla de Corfú, al sur del Adriático. Dicha región estaba habitada por el pueblo de los molosos, pueblo pobre a causa de lo árido y escarpado de su geografía, y que, por lo tanto, era belicoso, dado al saqueo y a la búsqueda de botín y fortuna allende sus fronteras.  Pirro supo sacar provecho de las inclinaciones de su pueblo y de las circunstancias políticas en Grecia a comienzos del S. III a.C., como nadie había podido hasta entonces. En plena pelea entre los sucesores de Alejandro, se convirtió en una especie de condottiero (es decir un caudillo), dispuesto a intervenir en cualquier conflicto que se le pusiera por delante, llegando a ser una pesadilla para sus vecinos. Pronto se labró una gran fama de hombre audaz, infatigable, astuto generoso y gran estratega. Tal es así que sus contemporáneos llegaran a compararlo con Alejandro Magno, incluso Aníbal lo colocaba por encima de sí mismo de Escipión.

En cierta ocasión intento quedarse con el trono de Macedonia, pero fracaso y se retiró nuevamente a Epiro. Cuanta de él su biógrafo Plutarco que: “Ofrecíale la fortuna el poder gozar de la presente sin inquietudes y vivir en paz gobernando su propio reino; pero para él, el no causar daño a otros ni recibirlo de ellos a su vez, era un tormento”. De este “tormento” vendrían a sacarlo los mensajeros de la antigua colonia griega de Tarento, la más floreciente de las colonias que formaban la conocida Magna Grecia.

Pero tendran que esperar para conocer esa parte de la historia… Continuara

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Hoy las curiosidades prometidas sobre los Libros Sibilinos, las veces que fueron consultados y los actos consecuentes: Leer el resto de esta entrada »
Y aquí estamos, una semana después de lo estipulado y deseado por mi volvemos con la segunda parte de la entrada sobre las Sibilas y los libros Sibilinos. En la entrada pasada comentaba lo que eran las sibilas, hoy seguiremos con la historia de los Libros Sibilinos. Leer el resto de esta entrada »
Cuando algún mal acechaba a Roma y los Dioses se negaban a dar opinión o esta resultaba inteligible, se recurría a unos libros sagrados. Estos eran conocidos como Libros Sibilinos y eran escritos por unas profecitas llamadas Sibilas. Esta es su historia. Leer el resto de esta entrada »
Hablaremos hoy de un antiguo dicho que, creo yo, es bien conocido por todos. Para ello debemos remontarnos al año 150 a.C. Por aquel entonces Viriato era el líder de las tribus que habitaban lo que hoy es conocido como Extremadura, parte de Portugal, Zamora. Estas tribus se encontraban por aquel entonces resistiendo el avance del Imperio Romano. A Viriato se le conoce como un jefe lusitano, por lo que es tan famoso y reconocido a un lado como a otro de la frontera entre España y Portugal. Su muerte daría lugar a un dicho muy común: “Roma o paga traidores”. Hablemos entonces de cómo colaboro en la creación de este dicho. Leer el resto de esta entrada »

El ayer leía otra de las revistas de Historia y Vida que, como ya les había comentado, me presto mi amigo, esta vez la de Diciembre de 2009, y me encontré con la historia acerca del origen de la frase “Entrar al círculo de Popillo”. Seguramente muchos de ustedes conocerán dicha frase y estoy seguro de que la han utilizado muchas veces. Sin embargo si no la conocen les diré que usualmente se dice que alguien ha entrado en el “circulo de Popillo, para expresar que ese alguien debe de tomar una decisión inaplazable.

Ahora que todos ya sabemos el concepto, les diré que el origen de esta expresión se remonta al año 170 a.C. Por aquel entonces el reino de Siria se encontraba en pleno proceso de expansión y amenazaba las fronteras del Imperio Romano. Fue entonces que el cónsul Popillo Lena exigió al rey sirio poner fin a su veloz carrera de conquistas. El monarca, aliado de Roma y contento por la expansión que estaba alcanzando su reino, pidió al cónsul romano tiempo para pensarlo.

Ante aquella petición Popillo tomo su espada y dibujó un círculo en torno a los pies del rey y le indicó: “No saldrás de este círculo antes de que me des tu respuesta”. Sin dudas el soberano sirio no tardo en darle su respuesta al cónsul ¿No creen?

Fuente: Historia y Vida Nº 501 (Diciembre de 2009)

Saberhistoria - Entrar al Circulo de Pompilio

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Hoy les hablare de los augures. Un Augur era un sacerdote de la Antigua Roma que practicaba oficialmente la adivinación por medio del vuelo, canto o alimentación de determinadas aves. Algo que parece muy curioso desde nuestra perspectiva, pero que era muy usual hace 2000 años. Son de origen etrusco, aunque su institución se atribuyó al rey Numa.

Dicho de otra forma, estos augures eran una especie de adivinos reales de la Antigua Roma. Incluso, antiguamente, los augures eran inamovibles, y tenían gran influencia en casi todas las decisiones importantes del gobernante, ya fueran políticas como militares o económicas. Era tan así que su corporación constituía uno de los cuatro prestigiosos colegios sacerdotales de la Antigua Roma.

Curioso esto de leer el futuro por medio del vuelo, canto o alimentación de determinadas aves, sin embargo parece que funcionaba porque resistieron durante mucho tiempo cerca de los reye, incluso fue de este oficio que deriva la palabra castellana augurio, utilizada para referirse a una premonición, y también proviene de ella la forma de despedir en Euskera: Agur!

Más en: Augur (Wikipedia)

Augur

Un Augur

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¡Lo juro por mis testículos!

¿Cuántas veces alguno de ustedes se a llevado su mano derecha a la entre pierna para reafirmar su virilidad ante otro? ¿Cuántas veces hemos escuchado aquello de “…por mis cojones” esto o aquello?, o incluso nosotros mismos hemos utilizado tan socorrida expresión, en un ímpetu y demostración de poderío testicular.

La mayor parte de las veces se le atribuye a una conjunción entre juventud y búsqueda de la posición jerárquica en el grupo, lo que suele coincidir con la llamada “edad del pavo”. Para más detalles, esa demostración viril, suele ir acompañada de un apretón de sendas partes, con movimiento repetitivo de elevación de los “testigos”, a la vez que se pronuncia la frase que se desea atestiguar como verdadera. Si, leyeron bien, dije “testigos”, ya que la palabra “testículos” proviene, etimológicamente, del latín testículus, compuesto por testis, que significa “testigo”, al que se añade el sufijo “culus” que se utiliza como diminutivo; por tanto un testículo es un “pequeño testigo”.

Pero, ¿Qué tiene que ver todo esto con el hecho de testificar? Pues resulta que el acto de llevarse una mano a los “pequeños testigos” para reafirmar lo dicho no pertenece solo a los jóvenes contemporáneos, sino que proviene de nuestros antepasados romanos.

Así juraban los antiguos romanos

Así juraban los antiguos romanos (Imagen de la Revista Muy Historia N° 16)

Los antiguos romanos, aunque poseían variados dioses a los que rendían culto, no disponían de una Biblia sobre la que jurar cuando debían declarar diciendo obligadamente la verdad. Por ese motivo el derecho romano (que sólo reconocía capacidad de declarar como testigo en juicio a los varones) obligaba a los hombres a jurar por sus testículos, es decir a palpárselos para atestiguar que lo que decían era toda la verdad y nada más que la verdad. De hecho, la palabra “testigo” deriva del antiguo “testiguar”, “atestiguar”, proviene del latín “testificare, que está compuesto por testis (testigo) y facere (hacer); podemos decir entonces que testificar significa literalmente “tocarse los testículos”, pues así lo hacían los romanos.

Sin embargo, la relación testículo-testigo va más allá, pues antiguamente los papas debían demostrar que tenían sexo masculino para poder acceder al papado (este hecho sigue sin ser reconocido por la Iglesia Católica), y la forma de atestiguarlo era permitiendo que fueran “palpados” sus testículos en prueba de masculinidad.

Aunque lo que voy a narrar parece ser una leyenda, existe una historia, incluso con datos biográficos, sobre la existencia de un papa de sexo femenino que estuvo en su cargo durante dos años, y que podría haber dado lugar a la costumbre posterior de comprobar el sexo de un cardenal previamente a ser propuesto para papa. La mujer de esta historia o leyenda se llamaba Juana, al parecer era hija de un monje y consiguió hacerse pasar por hombre de nombre Juan para conseguir obtener mayores conocimientos, los cuales estaban prohibidos a las mujeres. Trabajando como escribano pudo moverse con cierta libertad entre la aristocracia, llegando a ser secretario del papa León IV.

Existen numerosas versiones sobre la forma en que Juana llegó a ser Juan XIII a la muerte de León IV, e incluso sobre la procedencia y otros variados datos biográficos, pero no existe nada concluyente al respecto. Lo que si llama la atención, son algunas cuestiones que se derivan de varias actuaciones eclesiásticas, al parecer con la intención de borrar este hecho de la historia de la Iglesia Católica; una de ellas es la existencia de un segundo papa Juan, pero que no reinó como Juan XIV, como sería lógico por orden numérico, sino que fue nombrado también Juan XIII, como calcando al anterior para eliminar su existencia. Sin embargo esa es otra historia y la contare completa en otro momento.

De esa historia saldrá más tarde un proceso de testificación por “palpación” del candidato a papa, y se los contare por lo curioso del sistema, y no por su morbo, aunque sin duda también lo tiene:

Según una de las varias versiones que circulan, el cardenal candidato a papa debía sentarse en una silla que tenía un agujero en su mitad. Posteriormente, el cardenal más joven del cónclave tenía que palpar los genitales al Papa introduciendo la mano por debajo de la silla y “testificar” luego a los demás que no había fraude en la elección. Si la prueba era válida, exclamaba en voz alta “Duos habet et bene pendebant” (”tiene dos y cuelgan bien”), atestiguando así que ninguna mujer se ha hecho pasar por hombre. Otra versión dice que eran todos los cardenales del cónclave los que pasaban uno a uno a palparle los testículos al futuro papa, lo cual añade un poco más de morbo si cabe al proceso.

Fuente: Revista Muy Historia N° 16: Curiosidades de la Historia

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Bienvenidos a la historia

Hola, yo soy Uriel, el encargado de este blog, que busca expresar la historia de otro modo. Espero que encuentren lo que buscan y disfuten de la informacion que les puedo brindar. Muchas gracias por haber entrado y mucha suerte.

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